inicio > catálogo de obras > instrumentos a solo > otros > Due essercizi

La clavenicista Genoveva Gálvez


Due essercizi

Para clave


Comentario
Grabación
Textos relacionados
Descargar partitura


Comentario


Los Due essercizi fueron compuesto en junio de 1989 a petición de su dedicataria, la clavecinista Genoveva Gálvez, de quien fui discípulo durante cuatro años en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, y a quien debo gran parte de mi interés por el repertorio clavecinístico, tanto antiguo como contemporáneo, fruto del cual son un concierto para clave y orquesta de cámara, titulado Variaciones y desavenencias sobre temas de Boccherini, de 1988, estos Due essercizi, de 1989, y la sonata para clave titulada L'art d'être touché par le clavecin, del año 2000.
En los Due essercizi todo recrea muy libremente ambientes y procedimientos relacionados con la edad de oro del clavecín: desde su título, en que es evidente la referencia a Domenico Scarlatti, hasta el carácter de cada uno de los dos breves movimientos de que consta. El primero, titulado Præludium, se basa en la aleatoridad controlada que -nihil novum sub sole- se encuentra ya en los Preludios "libres" de Louis Couperin: las notas están cuidadosamente escritas, pero no organizadas rítmicamente, por lo que depende exclusivamente del intérprete su distribución definitiva en periodos y frases que pueden variar de una interpretación a otra.

Uno de los Preludios libres de Louis Couperin (1626-1661)

Primera página del Præludium de Due essercizi

El segundo movimiento, titulado Sonata, está estructurado en la forma bipartita característica de las célebres sonatas de Scarlatti (repeticiones de cada sección incluidas), así como refleja algunos de los procedimientos técnicos típicos (cruces de manos, grandes saltos y cambios de teclado) que hacen de las mismas el punto culminante de la literatura clavecinística de todos los tiempos.

Primera página de la Sonata de Due essercizi

Los Due essercizi fueron estrenados el 2 de febrero de 1991 en el Centro Cultural de la Villa de Madrid por Genoveva Gálvez dentro del ciclo de conciertos "El teclado en los compositores españoles del siglo XX", y han sido grabados y publicados en dos ocasiones: la primera grabación, a cargo de María Teresa Chenlo, fue incluida en 2008 en el CD "José Luis Turina. Retrato", con el que se inauguró la colección "Compositores españoles y latinoamericanos de música actual" de la Fundación BBVA; la segunda corrió a cargo de Silvia Márquez, y formó parte del CD "Herbania (20th. century spanish music for harpsichord)", publicado por el sello IBS Classical en 2019.


Portada del CD José Luis Turina. Retrato (2008)

Portada del CD Herbania (20th. century spanish music
for harpsichord)
(2019)


Grabación


Grabación: Silvia Márquez

I. Præludium (fragmento)

II. Sonata (fragmento)


Enlace YouTube



Textos relacionados



HERBANIA. Música española del siglo XX para clave
Por Silvia Márquez Chulilla
Notas al libreto del CD Herbania, de Silvia Márquez – IBS Classical, 2019

A Annelie de Man, que abrió y compartió caminos.

Cada uno debe caminar al paso de su propio tiempo. Dejemos que se creen nuevas bellezas, y nos gustarán.
Wanda Landowska

Resulta imposible evitar ciertos trazos autobiográficos al introducir esta nueva colección de piezas no precisamente habituales: sonidos registrados en Granada, la ciudad que acogió en 1920 a Manuel de Falla y en la que éste recibió en 1922 la visita de la carismática Wanda Landowska. Gracias a este encuentro, Falla se convierte en el primer compositor del siglo XX que vuelve la vista al clave y lo introduce en una partitura orquestal -El retablo de Maese Pedro (1923)-. Su Concerto para clave y cinco instrumentos (1923-26), dedicado a Wanda, fue la primera pieza del siglo XX que entró en mi repertorio, siendo todavía estudiante en Zaragoza y poco consciente de lo que dicho concierto había supuesto en la Historia de la Música.
Mis posteriores estudios en Amsterdam me introdujeron, de la mano de Annelie de Man, en el mundo de las partituras gráficas, las técnicas extendidas, la electrónica, el trabajo con los compositores; descubrí la figura de Antoinette Vischer y disfruté en vivo del ritmo cardíaco de los conciertos de Elisabeth Chojnacka. De la misma época data otro episodio situado en La Haya, en un encuentro dedicado al compositor György Ligeti, donde recuerdo con especial ilusión cómo un joven José María Sánchez- Verdú me entregaba Palimpsestes II; era la primera vez que un compositor me regalaba una obra para mi instrumento, dedicatoria incluida -aquí está, más de dos décadas después, cerrando el disco y grabada en primicia-.
¿Y qué había sido de la música para clave en España entre Falla y Sánchez-Verdú? A los ojos de una joven estudiante no era fácil responder cuando este repertorio no entraba en la formación reglada ni en la programación de las salas de conciertos. Nombres como Luis de Pablo o Tomás Marco aparecían rápidamente entre aquellos que habían escrito para A. Vischer o E. Chojnacka, pero más allá de esto el panorama no era muy alentador.
En uno de sus cuadernos de 1952, Wanda Landowska anotaba: «Me pregunto qué me puede traer la música moderna. ¿Será un refugio, una diversión, alegría, consuelo?». De 1952 data precisamente la pieza más antigua incluida en este CD: se trata de Le Clavecin Voyageur de Joan Maria Thomàs, organista y compositor que, adelantado de su época, había fundado en Mallorca en 1926 «l'Associació Bach per la música antiga i contemporània». Es quizás la primera pieza para clave compuesta en territorio español en el siglo XX tras las citadas de Manuel de Falla, a la sazón íntimo amigo del compositor mallorquín.
El primer impulso o acicate real para la creación tendrá lugar con la llegada de la clavecinista Genoveva Gálvez, primero a Santiago de Compostela en 1959 y más tarde, en 1972, a Madrid como primera catedrática de Clave de nuestro país. Genoveva irrumpe en la capital con mentalidad abierta, en contacto con los compositores del momento. Lo que ofrecerá esta España conservadora es una escritura en cierto modo convencional -ora como recreación de ambientes del pasado, ora a modo de homenaje- y que todavía no traspasa los límites del instrumento ni se adentra en la electrónica -en algunos casos rompedora en sonoridad, siendo los ejemplos más rebeldes los propios extremos del disco: Herbania y Palimpsestes-. A pesar de todo, el hecho de que un buen número de compositores preste atención al instrumento supone una ruptura, una renovación, la vuelta paulatina del clave al universo creativo contemporáneo. Genoveva será figura clave; no en vano tres de las piezas aquí recogidas están dedicadas a ella -las de Joaquín Rodrigo, José Luis Turina y mi paisano aragonés, Ángel Oliver-.
La Beca Leonardo de la Fundación BBVA, de la que fui beneficiaria en su edición de 2017, ha permitido hacer realidad no sólo este disco sino un amplio proyecto de divulgación de la música para clave en la España del siglo XX. El proyecto incluye un documental que verá la luz en un futuro próximo. De entre los compositores de este disco, aquellos que todavía están entre nosotros -así como la propia Genoveva- tuvieron la gentileza de recibirnos y compartir buena parte de su tiempo, sus primeros contactos con el clave, sus recuerdos...
En ocasiones nos afanamos en buscar sentido y explicaciones de más a las obras de arte. No hay mejor fortuna para el intérprete de hoy en día que contar con la presencia del compositor. Honestidad y sencillez brotan de las conversaciones con Tomás Marco, José Luis Turina, José María Sánchez-Verdú; virtudes que nos ayudan a normalizar y divulgar este repertorio, quízás también a actualizar su interpretación. Ellos no imponen límites, sugieren adaptar la música al instrumento y los registros disponibles. No hay grandes aspiraciones ni tribulaciones tras cada una de las obras: un momento, un descubrimiento, una idea... un pasado, una referencia y un timbre -que eventualmente atrae- con el que jugar. Desde el respeto al pasado, el clave lee nuevas páginas de tiempos cercanos.
Por eso no quería un folleto con unas notas técnicas, analíticas, enrevesadas -fechas y nombres acompañan a cada una de las pistas del CD; una rápida búsqueda en Internet arroja mucha más información sobre cualquiera de los compositores de lo aquí deseable-. Sí una mirada desde fuera, una escucha limpia, plasmada con la belleza e inquietud que destila la pluma de Luis Baeza. Con él os invito a adentraros en el sonido punzante, metálico, rítmico, evocador, de la segunda mitad del siglo XX español.


DISTANCIAMIENTO CON LO BELLO
Por Luis Baeza Andreu
Notas al libreto del CD Herbania, de Silvia Márquez – IBS Classical, 2019

Llamamos bello a lo extraño o quizás a lo misterioso e inaccesible. Nabokov dice que el ser humano, para reconocer lo hermoso, necesita mantener durante bastante tiempo un distanciamiento con ese objeto del deslumbramiento.
La rutina embrutece. Nos acostumbramos rápidamente a los protocolos del gesto y al de las palabras y ya no nombramos las cosas del mundo con ese fulgor intenso de lo primero. Y quizás por eso la fantasía de lo artístico, que nos obliga a sorprendernos y a extasiarnos, a mostrarnos fingidamente puros ante una creación que quede al margen del mundo pero que no puede existir sin él. Ser siempre, una y otra vez, algo distinto pero lo mismo. Regresar, de nuevo, para luego alejarse.
Éste es el periplo del clavicémbalo, un animal solemne que ha atravesado el tiempo y ha sido, a la vez, su testigo y portador. Aquí tenéis el tiempo, sentencia el clave. Nos lo trae en forma de adorno o con mayor simpleza. Lo representa con retorcimiento o con desgarro. Recoge de los palacios su atmósfera galante y de las islas de la vanguardia un viento temerario y aventurero. Tomad el tiempo, insiste, y a veces nos recuerda a un traje dorado o a un baile antiguo.

CLAVE FEMΕΝΙΝΑ
Sus pasos se dirigieron pronto hacia un camino inexplorado de la mano de varias mujeres. Como quien intuye con claridad un destino, Wanda Landowska se adentró con determinación en ese bosque, todavía incierto, de las nuevas estéticas. Difusora e intérprete, además de rescatar al clavicémbalo para interpretar música barroca y clasicista, vio un medio expresivo idóneo para las novedosas manifestaciones contemporáneas. El oído ahora buscaría la sequedad y la contención en la expresión, lejos de aquellos arrebatos románticos y sentimentales de otras épocas. Un animal de fuerza mesurada, el clave; una especie que sedujo a su paso a grandes compositores como Falla y Poulenc.
Después de Landowska, otras mujeres consolidaron este regreso del clave a los escenarios y a la creación contemporánea. Muchos compositores del siglo XX escribieron con entusiasmo para Antoinette Vischer, Annelie de Man, Elisabeth Chojnacka o Goska Isphording. Y en España, en los años 60, fue Genoveva Gálvez, primera catedrática de clave, la que consiguió que aquella travesía inicialmente solitaria atrajera a los creadores del momento para poblar ese nuevo espacio de sonoridades sorprendentes.

BOCETOS DE ATMOSFERA
La música nos organiza. Nos hace ser. Sonamos bajo la carne y las arterias. Una y otra vez. Siempre los mismos pero distintos. Retumba en la noche el dolor y se escucha la alegría siempre como un redoble de carcajadas.
Tiene este disco mucho de evocación primaria. Es una invitación a un viaje. Un acercamiento a algún lugar y una posterior huida, un desplazamiento hacia una ciudad o hacia una temperatura. Porque no solo se viaja a los puertos y a las plazas. Se aterriza, a menudo, en una atmósfera o en un recuerdo y son estas músicas las que nos traen al entendimiento sus formas más claras.
[...]

DUE ESSERCIZI. JOSÉ LUIS TURINA (1952)
PRAELUDIUM.- El intérprete despliega los acordes como una incertidumbre, a la manera de los preludios non mesurés de Louis Couperin. La melodía será una expectativa, un deseo suspendido a la espera de su resolución más plausible. O de su continuidad más lógica. Es un juego de voluntades: el intérprete agrupa las notas sin medida, como un artesano que da forma a la materia, y el oyente se ofrece como un destino al que irá a morir ese nuevo ser de aire.
SONATA.- La conmoción vendrá después por la ráfaga imparable de las semicorcheas. Vivas e insistentes, no darán tregua al silencio. Y la música será perpetua como un remordimiento. Miguel de Unamuno manifestó su sed de eternidad, el secreto y pudoroso anhelo de los hombres de existir para siempre. La muerte quizás sea tan solo un artificio ortográfico que da sentido. Necesitamos de los finales cuando ya se han agotado todas las posibles combinaciones. Como dice Borges, el final producirá, ante todo, un gran alivio.
[...]



Descargar pdf

(Partitura sin marcas de agua disponible en www.asesores-musicales.com )