José Luis Turina: Tríos con piano
Por Juan Carlos Garvayo
(Texto del libreto del CD del sello SACRATIF, incluyendo la integral de los tríos con piano de José Luis Turina)
El apellido Turina ha contribuido de forma decisiva a la conformación actual del repertorio camerístico español con la creación de importantes obras para formaciones clásicas, entre las que destaca el trío con piano. Si contamos el juvenil Trío en Fa de Joaquín Turina, son cuatro las obras que el compositor sevillano compuso para este conjunto; un repertorio que, junto a su Cuarteto op. 67 el Trío Arbós ha grabado e interpretado en innumerables ocasiones a lo largo de sus casi 30 años de vida. Su nieto José Luis Turina, de la misma manera, ha visitado el trío con piano con excelentes resultados: tres grandes obras y otras dos pequeño formato, así lo rubrican. La relación del Trío Arbós con este corpus también ha sido muy intensa. Dedicatarios y primeros intérpretes de sus Tres tercetos, los tríos de José Luis Turina han sido una constante en los atriles de esta formación, que ahora culmina felizmente con esta grabación de su obra integral para trío.
Dice Elémire Zolla que «tradición es aquello que se transmite, especialmente de progenie en progenie [...] estando más vivos los muertos que aquellos por los que circula la sangre de ellos, ilusos que pueden inventar fácilmente lo que es pura reviviscencia y crear discursos que conmueven con la apariencia de la novedad, en la medida en que está olvidada la voz arcaica que ya los pronunció en la antigüedad». La tradición, puede sin embargo entenderse a distintos niveles o «tradiciones»: desde lo meramente consuetudinario en el orden de lo familiar, local o cultural, hasta el reino de la gran Tradición (con mayúscula): aquella que se ocupa de las grandes cuestiones existenciales que atañen al ser humano en su insaciable búsqueda de verdad y belleza. Las preocupaciones estéticas del propio Turina -como las de cualquier gran artista que se precie de serlo- giran a menudo en torno al peso y a la vigencia de la tradición en su obra. No en vano, su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se titula Tradición e intertextualidad en la música y en este reivindica una honesta e informada intertextualidad (préstamo o borrowing), como una maravillosa fuente de conocimiento que -en un ameno y natural diálogo con el pasado no exento de juego- revivifica la tradición.
Ya en 1983, un compositor recién entrado en la treintena, plasmaba claramente en las notas a su Trío sus inquietudes y deseos en torno a esta cuestión: «La creación contemporánea no solo no surge ex novo, sino que su vigencia viene dada por su apoyo más o menos explícito en la tradición. Por esa razón está obligada a actuar en dos direcciones aparentemente contrarias, pero en el fondo complementarias: la del futuro, sentando las bases de un nuevo lenguaje a través de la investigación en nuevos procedimientos y recursos, y la de la proyección de los resultados así obtenidos, hacia el pasado». En efecto, este temprano Trío es una primera aportación magistral al género (si consideramos que José Luis Turina se inició en el arte musical a los ¡17 años!). Sus tres movimientos exploran su relación con las formas musicales clásicas: un canon entre violín y chelo con intervenciones sosegadas del piano; un scherzo para el segundo; y una suerte de forma sonata para el tercero. Todo ello como armazón indisociable de un lenguaje melódico y armónico marcado por una personal impronta lírica, expresiva y dramática. El estreno de esta obra tuvo lugar el 4 de diciembre de 1984 dentro del VII Ciclo de Cámara y Polifonía del Teatro Real de Madrid y estuvo a cargo del desaparecido Trío Mompou, a quien está dedicada. Existen previos registros fonográficos tanto de esta formación como del también disuelto Trío Bretón.
Forma y fondo, continente y contenido, construcción formal y sustancia expresiva son constantes en la obra de José Luis Turina. También lo fueron para su abuelo que, en su discurso de ingreso como académico, también dejó escrito que «las obras musicales se construyen como los edificios». Joaquín, firme defensor del legado de su maestro d’Indy, retuerce las formas clásicas con consumado virtuosismo, de acuerdo a sus necesidades expresivas. José Luis, además, las inventa cuando el propósito artístico lo requiere. Este es el caso de Tres tercetos, obra escrita para el Trío Arbós en 2003. Tres tercetos se enmarca dentro de una secuencia de obras precedida por Dos duetos para violonchelo y piano y Cuatro cuartetos para cuatro corni di basetto. Su arquitectura emana de un concepto cuasi fractal en el que cada uno de los movimientos, trazados sin solución de continuidad (Trío, Triduo, Triple), desarrolla con progresiva mayor complejidad y duración los elementos expuestos en el movimiento precedente. El resultado es, en palabras del compositor, «una suerte de zigzag, formal, cuya representación gráfica más ajustada sería la de una gran Z deformada». El material musical bulle entre un intrincado y nervioso contrapunto, un marcado carácter rítmico y pasajes líricos de cierto estatismo. Motivos y texturas reconocibles aparecen y desaparecen en sus diferentes estadios de desarrollo, conformando una vertiginosa sensación de ser vivo en proceso metamórfico. La escritura instrumental, altamente virtuosística, contribuye a la brillantez de esta obra, especialmente representativa de uno de los «creadores más atrayentes y extensos del panorama musical actual en nuestro país» (Jorge Fernández Guerra). Tres tercetos fue estrenado por el Trío Arbós en el XIX Festival de Música de Alicante el 2 de octubre de 2003.
Maurice Ravel tituló el segundo movimiento de su trío Pantoum, aludiendo así a la identificación entre esa forma de versificación de origen malasio y la estructura formal de su scherzo. José Luis Turina recoge de alguna manera el testigo de esta tradición en su Viaggio di Parnaso, entroncando figuras retóricas (Tres oxímoros) o formas literarias en verso (Soneto y ovillejos), con su propia composición. En palabras del autor: «En esta obra se dan cita una serie de aspectos relacionados con la traslación a la composición musical de elementos y procedimientos procedentes del mundo de la literatura. Mi interés por todo cuanto permite relacionar la música y el lenguaje se remonta a mis primeras obras». En el primer movimiento de esta obra, Turina genera ideas antagónicas que van desde la propia denominación del movimiento, Allegro mesto (alegre triste), hasta inercias musicales deliberadamente divergentes entre piano y cuerdas: figuraciones rápidas y ligeras del piano contra las líneas largas y nostálgicas de la cuerda; tempo riguroso en el piano y rubato en las cuerdas; o el contrapunto agitado de la cuerda contra la serenidad del piano en el Lento presto. El segundo movimiento queda perfectamente definido por el propio Turina: «Recrea en sus aspectos formales básicos las estructuras estróficas de un soneto y de unos ovillejos, en que cada mini-sección sería equivalente a un verso de una y otra formas poéticas, pero entrelazadas una con otra de tal manera que resulta prácticamente imposible distinguirlas, de tan interpenetradas como resultan». En este metajuego literario interviene también el propio título de la obra, ya que toma el nombre del Trío Parnassus -encargado de su estreno el 4 de marzo de 2006 en el Auditorio Nacional de Madrid- como vinculación, tanto con el célebre Viaje del Parnaso cervantino, como con su antecedente, el poema de Cesare Caporali di Perugia que presta título en italiano a este trío.
La importante labor realizada por Turina a lo largo de los años en el campo de la pedagogía musical en España, primero como asesor del Ministerio de Educación y más tarde como director artístico de la Joven Orquesta Nacional de España, se ve reflejada en las dos obras que completan este disco. Concebidas como repertorio para alumnos de conservatorio recién iniciados en el mundo de la práctica de la música de cámara, el Tango ha disfrutado de una enorme popularidad en todas sus diferentes versiones, desde la original para dos violines y chelo de 1997 (estrenada por sus hijos Luis y Guillermo), hasta casi una docena de transcripciones para diferentes conjuntos instrumentales, entre las que destaca la de trío con piano (2007). Movimiento compuesto -escrito para festejar los 50 años de vida profesional de Félix Hazen- hace referencia al término utilizado en física para designar la combinación o superposición de dos o más movimientos simples. Un símil perfecto de esa suma de individuales en pos de un objetivo común que define el hermoso trabajo que ocupa a los verdaderos intérpretes de música de cámara.
Contraportada del CD José Luis Turina: Tríos con piano (SACRATIF, 2025)
Con el Trío Arbós, al término de la grabación (6 de diciembre de 2024)
Con el Trío Arbós y Javier Monteverde, ingeniero de sonido y director de Cezanne Producciones
Presentación del CD en la Sala Guitarte de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid, 22 de abril de 2025)
Intervienen: Juan Carlos Garvayo y José Miguel Gómez (miembros del Trío Arbós), Tomás Marco (presentación) y José Luis Turina Enlace Youtube
El Trío Arbós dedica su nuevo álbum a José Luis Turina
(Reseña publicada en la revista de Internet Doce Notas, 2 de abril de 2025)
Su nuevo trabajo discográfico, grabado con el sello Sacratif, recoge la integral para trío con piano del compositor madrileño.
El apellido Turina ha contribuido de forma decisiva a la música de cámara española con la creación de importantes obras para formaciones clásicas. El Trío Arbós ha interpretado en numerosas ocasiones las composiciones de Joaquín Turina (1882-1949) y ha querido dedicar su último trabajo discográfico a la obra de su nieto, el compositor José Luis Turina (1952).
José Luis Turina ha escrito tres grandes obras para la formación de Trío con piano y otras dos obras de pequeño formato, muy presentes siempre en los atriles del Trío Arbós, que ha querido culminar esta estrecha relación con la grabación de su obra integral para trío.
El álbum se inicia con Tres tercetos, escrita para el Trío Arbós en 2003 y estrenada por ellos ese mismo año en el XIX Festival de Música de Alicante. En esta obra cada uno de los movimientos, trazados sin solución de continuidad (Trío, Triduo, Triple), desarrolla con progresiva y mayor complejidad los elementos expuestos en el movimiento precedente. El resultado es, en palabras de su autor, «una suerte de zigzag, formal, cuya representación gráfica más ajustada sería la de una gran Z deformada».
El Trío, escrito en 1983, que da continuidad al álbum, fue la primera aportación de José Luis Turina al género. Se trata de una obra con un lenguaje melódico y armónico marcado por una personal impronta lírica, expresiva y dramática. Viaggio di Parnaso, estrenada en el Auditorio Nacional de Música en 2005, contine, en palabras de Turina, "la traslación a la composición musical de elementos y procedimientos procedentes del mundo de la literatura", que ya se manifiesta en el título que alude tanto al Viaje del Parnaso cervantino como a su antecedente, el poema de Cesare Caporali di Perugia.
Completan la grabación Movimiento compuesto (1998), -escrito con motivo de los 50 años de vida profesional de Félix Hazen- que hace referencia al término utilizado en física para designar la combinación o superposición de dos o más movimientos simples, un símil de la suma de individualidades en pos de un objetivo común que define a los intérpretes de música de cámara y Tango (estrenada por los hijos del compositor, Luis y Guillermo en su versión para dos violines y violonchelo), que ha tenido una docena de transcripciones para diferentes conjuntos instrumentales, entre las que destaca la de trío con piano (2007) recogida en el disco.
A punto de celebrar, el próximo año, su 30 aniversario, el Trío Arbós, formado por Juan Carlos Garvayo (piano), Ferdinando Trematore (violín) y José Miguel Gómez (violonchelo), ha sido merecedor, entre otros muchos galardones, del Premio Nacional de Música en 2013 y cuenta con una discografía de más de 30 títulos, habiendo realizando más de cien estrenos de obras, muchas de las cuales escritas para ellos, de compositores de la talla de Georges Aperghis, Ivan Fedele, Toshio Hosokawa, Luis de Pablo, Mauricio Sotelo, Jesús Torres, Bernhard Gander, Thierry Pécou, Elena Mendoza, José María Sánchez Verdú, Roberto Sierra, entre otros.
J. L. Turina y el Trío Arbós
Por Francisco Silvera
(Crítica publicada en la revista de Internet Diario 16 Plus, 8 de abril de 2025)
La deriva de la música contemporánea la ha aislado del público general... bueno, siendo exactos y viendo la media de edad del público de los conciertos de música clásica, no es que se pierda el relevo pero es una minoría bastante crecidita la que acude... y bueno, siendo realistas, quizá siempre ha sido muy exclusivo el mundo de la música clásica, y no tendría por qué, de hecho éste es otro más de los fracasos del sistema educativo.
Estamos mal educados respecto del sonido, asociar la disonancia, la atonalidad o las series repetitivas al miedo, el desorden, el peligro o el misterio, ha hecho que cuando oigamos cualquier cosa fuera de una tonalidad o percibamos una modulación arriesgada no esperemos sonido, armonía, melodía sino una experiencia sensorial asociada no siempre a algo agradable (ay el cine, qué daño).
Me he levantado temprano para oír y escribir algo sobre el nuevo disco del Trío Arbós con la música de José Luis Turina, y he de advertir (me rindo ante mi ignorancia) que no tengo recursos para hablar técnicamente de estas composiciones, pero ésta es precisamente la cuestión: una cosa es disfrutar del disco y las composiciones y otra escribir sobre lo que no puedo describir acertadamente... pero la música, en gran parte, se hace para el oyente, un oyente que no tiene por qué ser músico profesional; quizá éste sea un problema, el público no entiende y los músicos no quieren un público que les entienda, aunque se quejarán de su desgracia y soledad...
Pasada las efervescencias pedantes de la juventud, yo he procurado formar mi oído para apreciar sonidos, texturas, armonías, desarrollos melódicos y estructuras, puedo apreciar la obra actual porque me he ido construyendo como oyente con la lenta evolución de lo musical desde la matemática de la Escuela de Notredame en el siglo XII hasta las masas sonoras de Bruckner, Mahler o Schönberg. Puedo errar, pero distingo el ingenio simple de una obra bien construida y con sentido histórico; es cosa de "me gusta" o "no me gusta", mas con un gusto muy trabajado, sufrido, experimentado.
Nada me satisface más que oír música. Leo con placer el libreto del cd, me gustan las ideas de Turina sobre la herencia en la música, ayer estuve precisamente explicando a unos alumnos (nivel ínfimo, pena de enseñanzas medias en España) que el Arte se mueve entre el extremo del pretendido fantasioso vacuo y la tradición aniquiladora, que encontrar el punto de equilibrio es la labor del artista. No concibo la creación a lo divino, de la nada, imposible: la exaltación del genio disfrazada de progresismo con el velo de la creatividad empuja hacia la reacción estética, quiero decir que no hay pintor sin la tradición, la mancha bonita existe porque el espectador es quien mira y aporta pero es obra sin contexto, incomprensible desde ningún punto de vista, más allá de espectáculo no tiene existencia... quizá sea otro síntoma del consumismo contemporáneo, sólo espectáculo.
La música de Turina está inmersa en la tradición musical, es heredera de los tiempos; uno oye estos tríos percibiendo el diálogo entre los instrumentos exactamente igual que podría hacerlo con los de Beethoven, la presencia melódica es muy evidente, "Movimiento compuesto" es un ejemplo. La preeminencia del violín en los "Tres tercetos" dota al piano de un papel estructurador que demuestra la idea global de la obra que maneja Turina, siempre bien cerrada, acabada, lejos del simple caos que otros autores traslucen confundiendo el lenguaje de lo contemporáneo con lo abstruso, los tres movimientos del "Trío" son una cabal defensa de lo actual con todos esos componentes vertebradores de la tradición que te hacen ver la forma. El remate del cd es un "Tango" precioso, breve e intenso donde lo tonal se ve adobado con todo lo desarrollado en el resto de las composiciones, lo que demuestra que el aprecio de la música es voluntad del espectador, que acepta lo que sea pero no cualquier cosa.
No nos cansamos de reivindicar el valor del trabajo desarrollado por el Trío Arbós (Ferdinando Trematore violín, José Miguel Gómez violoncello y Juan Carlos Garvayo piano) en su labor de estreno de música hispánica actual o de recuperación de nuestra música de cámara desde la segunda mitad del XIX hasta hoy, incluida la impagable labor de restitución del mundo de la composición destruido por la estulticia del golpe de Estado del 36 y sus consecuencias culturales y personales, todavía no restituidas en ningún sentido.
Siento no ser capaz de elevar hasta dónde lo merece la labor de este grupo de cámara, me parece pobre lo que hago pero siento gratificación, gratitud por esta música interpretada con tanta dedicación: y si puedo promocionar de alguna manera, aunque sea lateral, la música contemporánea de este país tan coplero y tan poco musical, lo hago en esta reseña. Sólo soy un oyente entusiasta a quien estos músicos dan su dosis de belleza.
Los tríos con piano de Turina el joven
Por Pablo Vayón
(Crítica publicada en el Diario de Sevilla, 27 de abril de 2025)
El Trío Arbós registra la integral de tríos con piano del madrileño José Luis Turina
El Trío Arbós grabó para el sello Naxos en 2001 la integral de Tríos con piano del sevillano Joaquín Turina, un clásico entre los clásicos. Casi un cuarto de siglo después ha decidido hacer lo mismo con la de su nieto, José Luis, uno de los más conocidos e influyentes compositores españoles de las últimas décadas. El álbum acaba de ser publicado en el sello Sacratif, que el conjunto puso en marcha ya en 2019 con el lanzamiento de Travesías.
La música de José Luis Turina (Madrid, 1952) se ha caracterizado siempre por un singular equilibrio entre innovación y tradición. "La creación contemporánea no solo no surge ex novo, sino que su vigencia viene dada por su apoyo más o menos explícito en la tradición", escribió en 1983, la fecha de su obra más antigua para la formación clásica, su Trío. Se trata de una partitura que tiene en efecto un ojo (formal) en el pasado, pero a la vez explora, desde una personalidad propia que se asentaba ya por entonces, procedimientos y recursos de la más estricta vanguardia. Cada uno de sus tres movimientos sigue una forma clásica (canon, scherzo, sonata) y el compositor muestra en todos ellos su comprensión del mundo contemporáneo, que se derrama del lado del lirismo.
Otras dos obras extensas ocupan el álbum. Tres tercetos, dedicada en 2003 al Arbós, también en tres movimientos (Trío, Triduo, Triple), pero que ahora suenan sin solución de continuidad, y que se apoyan en una construcción de tipo fractal, de forma que los procedimientos de escritura se van haciendo cada vez más complejos en "una suerte de zigzag, formal, cuya representación gráfica más ajustada sería la de una gran Z deformada", en palabras del propio autor. La otra es Viaggio di Parnaso (2005), pieza en dos movimientos que traslada a la música elementos de naturaleza literaria (recreación del soneto y el ovillejo en el segundo tiempo) y que desde la escucha es la más desafiante de todo el álbum. Dos piezas breves: Movimiento compuesto (1998) y un Tango de 1997 adaptado a la formación de trío con piano en 2007 completan el CD.
Tríos y cuartetos con piano: una cámara española
Por Álvaro Guibert
(Crítica publicada en la sección El Cultural del diario de Internet El Español. 30 de abril de 2025)
En el universo de la cámara, además del cuarteto de cuerda, que es de un solo color, están los grupos de cuerda con piano ‒trío, cuarteto y quinteto‒, en los que la disparidad de sonoridad y timbre atormenta y, a la vez, estimula, a intérpretes y compositores para beneficio de los oyentes. De la cámara con piano española nos han llegado estos días dos novedades importantes.
El Trío Arbós, nuestro gran trío con piano, que está cumpliendo ahora 30 años, acaba de presentar un CD con toda la música de José Luis Turina para esa formación magníficamente interpretada.
El disco retrata entero a un compositor que se describe a sí mismo como bipolar, capaz de componer, según los casos, de manera espontánea y lúdica, como en el sabroso Tango, o con ánimo constructivista y riguroso en ideaciones formales abstractas. A veces, incluso, aritméticas, como es el caso de los Tres tercetos, verdadera apoteosis conceptual/musical del número tres, de la trinidad o, como diría Aristóteles, de la tresidad. En ese mismo afán de hacer sustantivos los adjetivos numerales y ver de desentrañar su sustancia, Turina ha compuesto también Dos duetos y Cuatro cuartetos. Pasando de la aritmética a la lógica, Turina exprime en Viaggio di Parnaso las mil posibilidades creativas que surgen de la contradicción. Ya se sabe que, si admitimos, por ejemplo, que 1 es igual a 2, entonces podremos demostrar cualquier otra cosa, por disparatada que parezca. En arte, diremos que la chispa que surge del contacto entre contrarios abre la puerta a casi todo, como en las secciones del Viaggio tituladas Allegro mesto (o sea, alegre triste), Agitato tranquillo o Lento presto. En una obra de estructura más tradicional, como es su Trío de 1983, encontramos también chispazos conceptuales. Molto moderato (muy moderado) se titula el último movimiento, que suena después de dos músicas extremadas: una muy lenta, Adagio molto, y otra muy rápida, Allegro molto. Llamamos moderado a lo que no es muy nada. Moderado es lo contrario de lo muy, pero, entonces, ¿qué es lo muy moderado?
En todo caso, la gran contradicción de la música de Turina, el choque que la enriquece y vivifica, consiste en que, por algún motivo, la rigurosidad conceptual de su estructura llega siempre al espectador con una potencia expresiva poco común. Yo diría que la bipolaridad de Turina es, en realidad, simultánea, porque, más que alternar, sus lados Hyde y Jekyll (duro y suave, sólido y fluido, serio y ameno) suelen presentarse a la vez. El Tango, por ejemplo, sin dejar de ser divertido, asombra por su construcción. Turina es un compositor doble y, por eso mismo, único. Es doble como la danza barroca de ese nombre, que se aparece siempre desdoblada en anverso y reverso.
[...]
Historia musical viva
Por Miguel Ángel Pérez Martín
(Crítica publicada en la revista de Internet Doce Notas, 17 de mayo de 2025)
José Luis Turina, nieto del gran compositor español Joaquín Turina, es una gran personalidad en la música clásica actual en Europa. Composición, educación, organización orquestal son los campos a los que se ha dedicado especialmente.
Compositor desde muy joven, nacido en 1952 ya en los primeros 80 recibía menciones por sus obras, de adscripción serialista y contundentemente dinámicas y brillantes. Sobre él dice Jorge Fernández Guerra «se trata de uno de los creadores más atrayentes y extensos del panorama musical en nuestro país». Sin duda lo es y estás obras para trío con piano dan muestra de ello.
JL Turina estudió en los conservatorios de Madrid y Barcelona y posteriormente en la Academia Española de Bellas Artes de Roma y con Franco Donatoni en la Accademia di Santa Cecilia. En 1996 le fue concedido el Premio Nacional de Música en la modalidad de composición por el Ministerio de Cultura. Profesor en Cuenca y Madrid fue designado Asesor Técnico del Ministerio de Educación para la reforma de las Enseñanzas Artísticas y posteriormente Director Artístico de la Joven Orquesta Nacional de España. Sus obras han sido estrenadas, por ejemplo, por el Tokyo String Quartet, La Fura dels Baus en el Liceo y el Brodsky Quartet y Orquesta Filarmónica de Málaga, entre otras organizaciones musicales.
Las obras abarcan un largo periodo compositivo: Trío data de 1983, Movimiento Compuesto de 1998, Tres Tercetos – con la que sabiamente abre el disco, una obra impresionante- es de 2003. De 2005 es Viaggio di Parnaso y de 2007 Tango, versión para trío.
Se puede seguir así su evolución compositiva, ejemplar.
Todas ellas de una expresividad y maestría destacables, no permiten al «escuchante» un momento de relajación sensorial ya sea fruto de la repetición o de la monotonía.
La brillantez aportada por el Trío Arbós, es una garantía de virtuosismo «con causa»… no hay efectos vacíos, nada es gratuito. Dominio preciso de las dinámicas de cada uno de los instrumentos y del interplay entre ellos.
Fundado en1996 en Madrid para presentar de forma estable un repertorio actualizado de música de cámara con piano recibieron el Premio Nacional de Música en 2013. Tiene en el mercado más de treinta discos y actúan en auditorios, programas y festivales de toda Europa y el resto del Mundo y colaboran con músicos de otras modalidades como el cantaor Rafael de Utrera.
José Luis Turina es historia viva, y este disco contribuye especialmente a fijar su papel de innovación y rigor compositivo en la historia actual de la música española.
José Luis Turina. Tríos con piano (Melómano de Oro)
Por Laura Núñez del Campo
(Crítica publicada en la revista de Melómano, junio de 2025)
A veces, basta con un sonido para atrapar tu mente: un pizzicato de Bartók en un violonchelo que te conduce, directamente, al entramado rítmico y poético de la escritura de José Luis Turina. Y, casi sin darte cuenta, eres consciente de que no quieres salir de esa tela de araña, tejida por el compositor, porque necesitas saber más, necesitas escuchar hasta la doble barra final. Así comienza el viaje a través de este exquisito trabajo del Trío Arbós, cuidado hasta el mínimo detalle y con una gran intensidad emocional, donde se nos muestra a un Turina poeta que plasma el lenguaje hablado y dibuja el texto escrito, conectando las formas pasadas con los sonidos más actuales. Paseando por el camino grabado, cierro los ojos y veo tres texturas diferentes que se mezclan y se disocian, que batallan y conviven, tres tercetos con tres secciones definidas, independientes y ejecutadas sin solución de continuidad, que transforman tres líneas en un zigzag que simula una «z»» deformada. Encuentro a tres personas que construyen un pasado, un presente y un futuro moviéndose entre la tradición y la modernidad. Siento tres fuerzas que se mueven de forma simple, pero en direcciones contrarias y que, sin embargo, buscan un objetivo común que genera un movimiento compuesto en pos de la enseñanza, actividad muy presente siempre en la vida del compositor. Escucho tres ejemplos de oxímoron, que alegran de forma triste, que agitan tranquilamente y que se mueven presto, pero lentamente. Busco la contradicción de tres timbres irreconciliables que, finalmente, bailarán juntos un tango que sabe a «ayer», pero con nuevos lenguajes. Y, cuando la danza termina, cuando la música se acaba, cuando el viaje finaliza, cuando la tela de araña se rompe, la mente vuelve al mundo real, más despierta y con la sensación de haber vivido un sueño en el que el número tres, siempre presente, era el protagonista. El Trío Arbós deja su huella personal, estableciendo una gran conexión con el compositor y sorprendiendo profundamente al oyente, en esta integral de la obra para trío con piano de José Luis Turina.