Esta obra fue compuesta en la primavera de 1988 por encargo de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, que, recién formada en su segunda etapa, quería presentarse en Madrid incluyendo en su programa el estreno de un encargo hecho a un compositor español. Los responsables de la Orquesta de Tenerife me pidieron una obra brillante y de lucimiento para la orquesta en general, y, sobre todo, para su sección de metales, de extraordinaria calidad, en particular. Además, querían que la obra recreara de alguna forma la música del Renacimiento español, en la línea de una serie de obras que se compusieron por aquel entonces (Villanesca y Abestiak, de Bernaola -sobre Francisco Guerrero y Juan de Anchieta, respectivamente-, la Música para una inauguración, de Bertomeu -sobre Pablo Bruna-, y especialmente, el Tiento de primer tono y Batalla imperial, de Cristóbal Halffter -sobre Francisco Correa de Arauxo y Juan Bautista Cabanilles-.
Yo elegí la música de un compositor del siglo XVI: Alonso de Mudarra (1501-1580). Concretamente, escogí la que seguramente es su obra más conocida: la Fantasía X, para vihuela, que lleva el curioso subtítulo de "que contrahaze la arpa a la manera de Ludovico". Esta fantasía contiene una serie de notas disonantes, llamadas falsas en la época, que debían sonar sumamente extrañas para sus contemporáneos, y que por eso mismo la hacen tan sugestiva para los oídos de hoy, para los que la disonancia es algo habitual.
Primera página de la Fantasía X de Alonso Mudarra
Grabación: Hopkinson Smith (laúd)
En mi Fantasía sobre esa fantasía, la música de Mudarra se mezcla con la mía, alternándose una y otra en secciones separadas y, al mismo tiempo, impregnándose la una del sabor de la otra. Así, en las citas de la Fantasía de Mudarra, la orquestación destaca todavía más lo áspero de las disonancias originales, mientras que el lenguaje de las secciones que enmarcan aquéllas resulta suavizado al dejarse penetrar de sonoridades renacentistas, sólidamente consonantes, de inequívoco sabor modal.
De ese modo, la sección central está íntegramente ocupada por una melodía de carácter modal que, ampliamente cantada al unísono por toda la cuerda, va progresando desde el modo más sombrío, el frigio, hasta el más luminoso, el lidio, a través de un complejo entramado contrapuntísitico que, partiendo del unísono, se expande en forma de cánones hasta alcanzar un ámbito de cinco octavas.
Frase principal de la sección central de la Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra
(modo frigio; en el último compás del ejemplo se inicia la repetición en modo dorio)
Final de la sección central de la Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra.
Superposición en canon en los Violines I de la frase en los modos mixolidio y lidio
La partitura, dedicada a mi hijo Guillermo, fue estrenada en Orotava el 12 de octubre de 1989 por la Orquesta Sinfónica de Tenerife bajo la dirección de Víctor Pablo Pérez. Dada su brillantez y su rápida comunicabilidad con el oyente desde la primera audición no es de extrañar que sea mi obra orquestal más interpretada, habiendo sido grabada en CD en tres ocasiones, la última de ellas en 2007 por la Orquesta Filarmónica de Málaga dirigida por Aldo Ceccato.
La orquesta de moda
Por Juan Ángel Vela del Campo
(Crítica publicada en el diario El País. Madrid, 23 de octubre de 1989)
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Brillante, efectista y de lucimiento fue la Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra, de José Luis Turina, recreación con sonoridades actuales de una de las obras del repertorio viehuelístico del Renacimiento español. Compuesta en abril y mayo de 1989, era la primera vez que se oía en Madrid.
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Hacer buena música no cuesta tanto
Por Antonio Moral
(Crítica publicada en el diario El Independiente. Madrid, 23 de octubre de 1989)
Que una orquesta como la de Tenerife, casi inexistente hace poco más de cinco años, haya conseguido un nivel artístico en su conjunto tan alto como el que pudimos saborear en el primero de sus tres conciertos madrileños, dentro del ciclo de la ONE -en viaje por tierras gallegas paгa inaugurar un nuevo auditorio en Santiago de Compostela- es poco menos que milagroso en un país como el nuestro. Si, además, tenemos en cuenta que el presu-puesto de esta orquesta «provinciana» es cinco veces menor que el de cualquiera de sus homónimas madrileñas, pagadas íntegramente del erario público, la situación que se plantea es realmente alarmante, ya que pone en entredicho la política gubernamental al respecto, si es que esta política ha existido alguna vez.
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El programa se completó con el estreno en Madrid de la «Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra» del compositor madrileño José Luis Turina, que nos mostró un trabajo serio y bien hecho. La obra, sin otra pretensión que la del divertimento y lucimiento orquestal, está muy bien trabajada y tiene un excelente sentido del color. La acogida del público, poco receptivo a estrenos, así lo confirmó con una larga ovación al compositor.
El talento de José Luis Turina
Por Fernando Ruiz Coca
(Crítica publicada en el diario Ya. Madrid, 24 de octubre de 1989)
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Traían los tinerfeños un interesante programa, presidido por el estreno absoluto de «Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra» (la que «contrahace el arpa de Ludovico»), compuesta por José Luis Turina, nieto del gran músico sevillano (Madrid, 1952), por encargo de la Orquesta tinerfeña, que le pidió una obra «brillante, efectiva y de lucimiento para la orquesta en general y, en particular, para su espléndida sección de metales». El joven Turina ha cumplido a la perfección el encargo, trasladando la delicada vihuelística página de Mudarra a la grandiosidad de la orquesta, distinguiendo, con preferencia, a los excelentes metales.
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Los canarios siguen a la cabeza
Por Víctor Burell
(Crítica publicada en el diario Cinco días. Madrid, 25 de octubre de 1989)
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No pudimos más que gozar desde la Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra, de José Luis Turina, obra que, saliéndose del campo de las orquestaciones sobre piezas de la antigüedad, a las que se nos tiene acostumbrados, glosa -creando- la Fantasía X del vihuelista del siglo XVI. Los lenguajes del pasado y la modernidad se unen, potenciándose de forma connatural, hasta hacernos percibir todo lo que de actualidad tiene el mensaje de Mudarra. Pero a través de una brillantísima forma nueva, reconocible cualitativa y cuantitativamente como creación del realizador de la glosa. La preparación de la pieza por la OST, insuperable, la llevó directamente a ese éxito tan poco habitual para la música de nuestros días.
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Turina y Mintz, con la Sinfónica de Tenerife
Por Leopoldo Hontañón
(Crítica publicada en el diario ABC. Madrid, 11 de enero de 1990)
La Sinfónica de Tenerife, probablemente la que ha experimentado más rápido y sólido avance relativo de entre todas las orquestas autonómicas y regionales, tiene diseñada para el curso 1989-90 una programación ambiciosa. En ella se da cabida a intérpretes y a compositores nuestros en medida llamémosla razonable, sin que, por otro lado, falten entre los segundos nombres de las últimas generaciones como los de José Luis Turina y Jorge Fernández-Guerra, con sendos estrenos absolutos. Enclavados dentro de ese curso, figuran un par de conciertos de la agrupación tinerfeña que a la vez se inscriben en el VI Festival Internacional de Música de Canarias que acaba de iniciarse; conciertos que quiero destacar aquí por dos razones. Su programa lo integran las «Variaciones sobre un tema de Haydn», de Brahms; el «Concierto para violín y orquesta en mi menor», de Mendelssohn; «El pájaro de fuego», de Stravinski, y -he aquí la primera razón- la «Fantasía sobre una fantasía de Alonso de Mudarra», de José Luis Turina. Se celebrarán, respectivamente, en Tenerife y en Las Palmas, el sábado y el domingo próximos.
Es unánime el parecer entre los que escribimos de esto de que la limitación más grave, educación aparte, de las que se padecen en la música española, no es la de la falta de estrenos -con ser éstos insuficientes-, sino la de reestrenos. La Fundación Juan March, sí, organiza periódicamente conciertos de reposiciones, pero nada más hay por el estilo. Por eso quiero subrayar la actitud de la agrupación canaria y la de su director titular, Víctor Pablo Pérez. La «Fantasía sobre...» responde a un encargo hecho por la propia orquesta de Tenerife al compositor madrileño y fue estrenada con carácter de primicia absoluta en la triple jomada en la que el conjunto rindió invitación este mismo curso 1989-90 (días 8. 9 y 10 de octubre), en el auditorio madrileño, al ciclo de abono de la ONE. Pues bien, no sólo volvió a sonar la nueva obra cuatro días consecutivos más -es decir, 11, 12, 13 y 14 del mismo octubre, con lo que podría hablarse de «estreno absoluto continuado», dicho sea sin propósito ironizante alguno-, ahora en Tenerife y como comienzo del curso de su orquesta, sino que, como he dicho antes, se escuchará también este fin de semana un par de veces más. Nueve en el término de tres meses, se me antoja cifra suficiente para destacar la excepcionalidad del caso. (Y ello, aunque se trate de título apoyado en fórmula creadora de la que quizá se empiece a abusar un poco. Antonio Fernández-Cid, en su favorable glosa del estreno madrileño, apuntaba algo así en su comentario, invocando al efecto la propia obra estrenada, además del «Tiento y batalla imperial», de Cristóbal Halffter, y del «Fandango de Soler», de Claudio Prieto. Cabría añadir ahora, sin salirnos de esos autores, las «Variaciones y desavenencias sobre temas de Luigi Boccherini», del mismo Turina, y el proyecto que tiene Cristóbal en marcha de una nueva visión del fandango soleriano, reservada a los violonchelos. Pero, en cualquier caso, insisto, bienvenida sea toda reposición de obra nueva.)
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La Sinfónica de Tenerife y el violinista Shlomo Mintz
Por Agustín Quevedo
(Crítica publicada en el Diario de Las Palmas. Las Palmas de Gran Canaria, 15 de enero de 1990)
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Y apenas nos queda por añadir, por las limitaciones de espacio, que en la segunda parte la Sinfónica de Tenerife ofreció el estreno de «Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra» de José Luis Turina, obra de encargo del Festival y de la Sinfónica de Tenerife. Obra de indudable interés por el tratamiento orquestal -Turina es un gran conocedor de las armonías- y por esa aportación de ideas al propósito expresivo. Nos pareció muy buena la interpretación que de ella nos ha dado Víctor Pablo Pérez y la orquesta. [...]
Otro buen recital de nuestra sinfónica
Por Alfonso de Terán
(Crítica publicada en el Diario de Avisos. Santa Cruz de Tenerife, 16 de enero de 1990)
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Esta comenzaría con la "Fantasía" de José Luis Turina sobre una fantasía de Alonso de Mudarra, que, como el propio autor dice: "su composición obedeció a un encargo conjunto de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y del Festival de Música de Canarias". Espero que el autor haya quedado contento de la versión que la orquesta a la que fue dedicada hace de la misma, pues sonó admirablemente, con riqueza sonora, con disección tímbrica en los pasajes de más avanzado lenguaje musical, con expresividad y comunicabilidad en una obra que por su contemporaneidad requiere de un especial tratamiento.
La fantasía de José Luis Turina, que ya fue estrenada en el primero de los conciertos de nuestra sinfónica de esta temporada, comienza un tanto informal para en crescendo ir formando el primero de los temas que toman los metales, a partir de entonces van apareciendo una serie de fragmentos de la fantasía del vihuelista del Renacimiento español, bien sea en las distintas secciones, bien en el tutti, yuxtapuestos con elementos actuales. Después de unos nueve minutos de duración la obra termina con un brillante epílogo en el que el metal y la percusión se imponen al tutti orquestal. La obra es francamente interesante y se sigue perfectamente pese a su novedad y ello en buena arte debido al buen hacer de nuestra orquesta y al buen criterio para tratarla de Víctor Pablo Pérez. Al ser una obra nueva es un tanto aventurado enjuiciar la versión, pero me atrevo a pronosticar que fue magnífica, con buen sonido, atractiva y si no, que me corrija su autor.
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Shlomo Mintz y la Orquesta Sinfónica de Tenerife, dirigidos por Víctor Pablo Pérez
Por Martín Codax
(Crítica publicada en el diario La Provincia. Las Palmas de Gran Canaria, 16 de enero de 1990)
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De la noche al día pasó la sesión con la «Fantasía» de José Luis Turina, encargo de la Orquesta y el Festival que tuvo su estreno en Madrid y se presentaba ahora en Canarias por los mismos intérpretes. Auténtico alquimista de la magia sinfónica, Turina construye un choque frontal entre la Fantasía X de Alonso Mudarra y sus propias ideas. Partiendo del estallido del gran «cluster» orquestal, el tema inspirador aparece elaborado en las «fanfares» de cobres o en las cuerdas masivas, en el puntillismo de maderas y percusiones o en el «tutti» como abigarrada traducción visionaria de un enfrentamiento entre el ideal renacentista y la estridencia paroxística de nuestro tiempo. Las notas de Mudarra no son en momento alguno el eje conductor de la pieza, sino el pretexto de un mecanismo de colisión o de compromiso en el que la intención que pudiera llamase «ideológica» cede el primer plano a la exuberancia de la paleta y el placer directamente acústico de un «oído total» aplicado a cincelar relieves enormes, masas en movimiento, estallidos hipersaturados. En tan sólo nueve minutos se materializa el panel completo de la compulsiva orquesta contemporánea.
Seguro de gesto, absoluto dueño del flujo y los volúmenes, ordenando magistralmente el movimiento, Víctor Pablo Pérez gozó con sus músicos del alarde y nos lo hizo gozar.
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Música española de lujo
Por José Luis Pérez de Arteaga
(Crítica al CD de la Orquesta Filarmónica de Poznan dirigida por José Luis Temes, publicada en el diario El independiente. Madrid, 26 de octubre de 1990)
El pasado 29 de septiembre, en la penúltima jornada del Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante, se presentaba este CD patrocinado por el Ministerio de Cultura. Grabado en agosto de 1989 en Polonia, en la Sala de Conciertos de la Universidad de Poznan, con la más que competente Orquesta Filarmónica de esta ciudad, este registro incluye cuatro obras de tres músicos españoles contemporáneos, páginas orquestales que son, por otra parte, bien relevantes en sus respectivos catálogos. La bondad de una excelente toma de sonido y el trabajo, sobresaliente, en la dirección de José Luis Temes (volcado aquí no sólo en la consecución de ajuste y precisión más absolutos, sino en «hacer música» sobre todo) confieren a esta producción una importancia enorme en nuestro mercado, tan huero en grabaciones orquestales de nuestra música.
Las dos páginas incluidas del madrileño José Luis Turina (1952) reflejan su capacidad extraordinaria para crear con originalidad a partir de materiales ajenos previos; era Luciano Berio quien, a propósito de sus propias transcripciones y recreaciones de otros autores, señalaba que «a menudo, al hablar de otros, es cuando más decimos de nosotros mismos». Turina «desvela» en su «Pentimento» de 1983 un pasaje, oculto tras la orquesta, del «Parsifal» de Wagner (y es fascinante recordar que, en este 1990, otro autor español, José García Román, ha utilizado esa misma obra, «Parsifal», como «pretexto» de su notable «Obertura para cuerdas»); en su «Fantasía» de 1989 es, por otra parte, una «Fantasía» para vihuela de Mudarra el motivo de paráfrasis, a veces hasta cita abierta de la pieza inspiradora. En ambos casos, el tratamiento orquestal es de luminosa riqueza.
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Un gran valor de la dirección orquestal
Por Ramón María Serrera
(Crítica publicada en el diario ABC. Sevilla, 9 de febrero de 1991)
Víctor Pablo Pérez en el podium del Auditorio Apolo
El principal aliciente del concierto de esta semana lo constituí. la presencia en el podium de la Orquesta Sinfónica de Sevilla del director burgalés Víctor Pablo Pérez, protagonista de una de las más brillantes y fulgurantes trayectorias profesionales en el terreno de la dirección orquestal en la última década y artífice de los éxitos alcanzados por las agrupaciones de las que ha sido titular, entre ellas la Sinfónica de Tenerife, una de las mejores orquestas españoles en nuestros días. Efectivo, pulcro y elegante de gestos, resolvió brillantemente su compromiso del jueves en el Auditorio Apolo al frente de la disciplinada Sinfónica de Sevilla. Así lo supo apreciar el público que de nuevo abarrotó el recinto.
Abría el concierto la «Fantasía sobre una fantasía de Alonso de Mudarra» del joven compositor José Luis Turina (1952). Escrita, como expresa el propio compositor, en coexistencia contrastante entre tradición y modernidad, es obra rica de sonoridades, de un gran efectismo orquestal y, particularmente, para la sección de metales. Nunca mejor dicho lo del manido tópico de la rica paleta orquestal. Pero para estar escrita apenas hace dos años, incorpora excesivas aportaciones temáticas y tonales neorománticas. Conservadora y poco arriesgada en su concepción, el autor no incursionó -valga el término- demasiado en la búsqueda de excesivas originalidades tonales e innovadoras es-quemas armónicos. Más que admiración, este comentarista manifiesta por esta composición un profundo respeto, en espera de lo que el futuro dictamine sobre bases más firmes con perspectiva temporal más dilatada.
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Flaubert, Soler, Ruders y un mar de brujas chino
Por José Luis Pérez de Arteaga
(Crítica publicada en el diario El Independiente. Madrid, 27 de septiembre de 1991)
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En una posición antinómica estaría, por talante, la «Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra» de José Luis Turina (Madrid, 1952): pieza exuberante, ejercicio pleno de alegría creativa, es esta una de las tres obras orquestales españolas que en este festival proponen un trabajo de mimética con otras músicas pretéritas hispanas -las otras dos composiciones serían el «Tiento y batalla» de Halffter y la «Tocata» de Cruz de Castro-.
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Turina, Ruders y Lutoslawski, por la Sinfónica de Aarhus
Por Pedro Beltrán
(Crítica publicada en el diario Información. Alicante, 28 de septiembre de 1991)
La Orquesta Sinfónica de Aarhus interpretó el lunes en el Teatro Principal el segundo y el último de sus conciertos en el Festival de Música Contemporánea. Bajo la dirección de Osmo Vanska la agrupación danesa interpretó obras de José Luis Turina, Poul Ruders y Witold Lutoslawski. En general el concierto, debido a las obras escogidas, tuvo un carácter más conservador que el del primer día. La mayor accesibilidad también motivó un entusiasmo mayor en los aficionados que acudieron al Principal.
José Luis Turina, nacido en Madrid en 1952, es uno de los compositores españoles más importantes. Nuestro festival siempre le ha prestado especial atención y el pasado año dirigió durante el certamen un curso de composición. Escuchamos «Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra», escrita en 1989 por encargo de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el Festival de Canarias. En la partitura Turina parte de la Fantasía X para vihuela del compositor renacentista español Alonso Mudarra (1510-1580). Está dedicada a Guillermo, hijo del compositor. Es una pieza brillante de una gran belleza sonora que refleja la inventiva musical del compositor que lleva a su propio lenguaje la partitura original.
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La Orquesta Nacional, en su terreno
Por Manuel I. Ferrand
(Crítica publicada en el diario ABC. Sevilla, 30 de junio de 1992)
En sus dos comparecencias sucesivas en el Teatro sevillano de la Maestranza, la Orquesta Nacional de España se ha presentado con el buen hacer de una formación que parece haber recobrado su pulso y su camino. A sus cincuenta años recién cumplidos -el pasado 31 de marzo se celebraba el aniversario-, nuestra principal orquesta ha demostrado que puede codearse sin complejos con formaciones de gran nivel internacional, manteniendo una personalidad histórica -la que le permite, por ejemplo, abordar la música española con una calidad inusitada- y recobrando el interés por programaciones que combinan lo desacostumbrado y lo atractivo. El milanés Aldo Ceccato, su director titular desde el pasado 1 de octubre, sin duda, es artífice principalísimo de este nuevo despegue de la ONE.
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No cabe duda que la Orquesta Nacional sigue siendo intérprete privilegiado de la música española: forma parte de su propio tejido, y con ella desenvuelve con la mayor naturalidad su sentido del equilibrio. La obra de José Luis Turina (1952) está íntimamente ligada a la mejor tradición musical de este país. Lejos de disimularlo, el compositor madrileño ha optado en diversas ocasiones por músicas de nuestro pasado como punto de arranque para sus propias composiciones. Así lo ha hecho con la composición que abría el segundo de los conciertos programados en Sevilla por la ONE, Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra, obra de singular éxito dentro de nuestro panorama reciente -en su breve existencia se ha convertido en referencia ineludible de los nuevos derroteros que adopta la música española-, que deja sonar entre su trama orquestal la sugestiva melodía que el renacentista sevillano Mudarra escribiera con el título de Fantasía que contrahace la harpa en la manera de Ludovico.
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Espléndido concierto de la Sinfónica de Sevilla
Por José Antonio Lacárcel
(Crítica publicada en el diario El Ideal. Granada, 3 de julio de 1992)
Al término de la actuación de la Orquesta Sinfónica de Sevilla muchos amigos me comentaban, gratamente sorprendidos, la excelente impresión que les había causado orquesta y director. En eso jugaba el que esto firma con ventaja porque ya había tenido ocasión de constatar en la propia. Sevilla la gran calidad de este elenco orquestal y la excelente preparación de Sutej, un firme valor que ya tiene una indudable importancia en la nómina de directores europeos pero que, sin duda, se va a convertir en uno de los mejores, por su seriedad y rigor a la hora de elegir repertorio y de profundizar en cada una de las obras. A sus órdenes, la orquesta sevillana se muestra tal y como es, un conjunto sobrio, disciplinado, con un magnífico sonido, con una cuerda poderosa y brillantísima, con un viento muy empastado, de excelente sonido, con una percusión mesurada y brillante. El resultado es que todos estos elementos contribuyen a hacer de la orquesta sevillana una agrupación de gran altura que sabe obtener lo mejor de cada partitura. Seguridad, empaste, excelente coloratura, cuidado en el timbre, todas ellas son características de este elenco con un director de gran personalidad, seguro y de gran musicalidad. Aunque nunca me gusta entrar en comparaciones, sin duda ha sido esta orquesta la mejor de todas las que hasta el momento, han pasado por el Festival en esta cuarenta y una edición.
Y el programa que eligió Sutej no era fácil precisamente. Desde una espléndida muestra de nuestra música contemporánea, hecha con rigor y seriedad, hecha con equilibrio y con un exacto conocimiento de lo que es la orquesta, y que es la obra de uno de nuestros mejores compositores, pese a su juventud, como es José Luis Turina. Obra bellísima, llena de atractivo, que ha supuesto para nosotros una comprobación de la calidad y rigor de este autor. Una Fantasía sobre otra de Alonso de Mudarra ha servido para iniciar este concierto que después tuvo su homenaje a Ravel con la segunda suite de Daphnis y Cloe.
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José Luis Turina, entre Schönberg y Beethoven
Por Enrique Franco
(Crítica publicada en el diario El País. Madrid, 28 de marzo de 1993)
Schönberg y Beethoven se dieron una vez más la mano en el ciclo de la Orquesta Nacional de España (ONE) que Ceccato dedica a las dos Escuelas de Viena. [...]
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José Luis Turina gusta de cultivar el género de las variaciones (en este caso explícitas), pues hasta la fecha nos ha dado unas sobre Scarlatti (1985) para grupo instrumental, otras sobre Prokofiev (1986) para fagot y piano, un concierto en forma de Variaciones y desavenencias sobre temas de Boccherini para clave y orquesta (1988), y en 1989, las denominadas Fantasía sobre una fantasía de Mudarra. Es un trabajo inteligente e inspirado, pues el saber adquiere trascendencia cuando obedece al impulso indefinible de una inventiva personal.
Obras de José Luis Turina, Schoenberg y Beethoven por la OCNE
Por Antonio Iglesias
(Crítica publicada en el diario ABC. Madrid, 29 de marzo de 1993)
El historial de José Luis Turina ya acredita una magnífica trayectoria artística; pero serán sus obras, con su sólida consistencia, actuales y a la vez enraizadas con la tradición y su natural evolución, las que vengan a demostrarlo una y otra vez. En esta ocasión, «telonera» de los programas semanales del ciclo de la Orquesta y Coro nacionales de España en el Auditorio, fue incluida su «Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra», nuestro afamado vihuelista del siglo XVI, en cuyos pentagramas se intercalan con claridad o en oportunísimas alusiones, las notas de una de las más conocidas obras del repertorio guitarrístico.
Las originales de Turina se vertebran sobre ellas, alternándose o entremezclándose ambos elementos compositivos dentro de una maraña sonora admirablemente organizada, reducida la cuerda e incluidos tres percusionistas y un piano, entre otros timbres. Fue muy bien tocada por los profesores de la ONE y no menos bien dirigida por la batuta titular de Aldo Ceccato, compartiendo los nutridos aplausos el propio compositor presente entre el público.
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Beneficioso para el público
Por Rafael Benedito
(Crítica publicada en el diario Ya. Madrid, 30 de marzo de 1993)
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Abrió la primera parte de este concierto la obra de un compositor español, Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra, de José Luis Turina, que refleja cómo es uno de los creadores más válido, por comunicativo, que hay en nuestro país.
Su gran valor reside en que, siendo fiel a sí mismo, como creador, busca al público y le ofrece siempre obras sugestivas, con el mérito de jamás caer en la mediocre y demagógica espectacularidad que en tantas ocasiones usan los que apuntan a estéticas que están de moda, pero que en ningún momento sienten o entienden.
Preciosa partitura que conecta con eficacia y riqueza artísticas, tradición con actualidad.
La orquesta de Valencia ovacionada en el ciclo complutense del Auditorio
Por Antonio Iglesias
(Crítica publicada en el diario ABC. Madrid, 23 de febrero de 1998)
Con muy plausible oportunidad, el II Ciclo Complutense de Conciertos, incluye en su programa la actuación de la Orquesta de Valencia, agrupación excelente, merecedora por todo concepto del hecho que es distinción, por la indudable categoría de sus profesores, también por su entusiasmo y entrega artística. De su valía, sírvanos como ejemplo la redonda actuación de su trompeta, todo a lo largo de los «Cuadros» rusos, con preciosas calidades y seguridad técnica, no ya sin fallos, sino sin roce alguno. Destacarlo así, supone reconocimiento del instrumentista, pero en esta ocasión se señala para implicar en el juicio a todo el conjunto valenciano.
José Luis Turina, con su «Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra», abrió el programa ofrecido en la tarde del sábado -prácticamente llena la Sala Sinfónica del Auditorio, pese a la coincidencia de fútbol importante-, obra que exige orquesta grande con piano y tres percusionistas, además de los timbales, se inicia con una bien determinada algarabía instrumental y que, en sendos momentos, inscribe giros esenciales de la página famosa del célebre vihuelista español del siglo XVI; la forma o estructura, la original manera de «manchar» el motivo y el atinado disponer tímbrico, en una concreta extensión de algo más de diez minutos, suponen el éxito de esta «Fantasía» que viene a sumar no poco en el catálogo de José Luis Turina.
[...]
[Alexander] Anisimov (que por repentina enfermedad del anunciado Yuri Temirkanov le sustituía), dirigió finalmente «Cuadros de una Exposición», de Mussorgsky, la obra pianística hermosa que Maurice Ravel llevó genial-mente a la orquesta, con la elocuencia gestual ya observada cuando la «Fantasía» de José Luis Turina, […] Fue ovacionado y concedió un «bis». Un buen recuerdo de la actuación de la Orquesta de Valencia.
Una impecable interpretación
Por Marc Llorente
(Crítica publicada en el diario Información. Alicante, 27 de septiembre de 2002)
Los músicos afinan sus herramientas en un Principal con muchas butacas libres. Entra el prestigioso director Arturo Tamayo. Saludos. Arranca la gran Orquesta Nacional de España. Además de oír y sentir las partituras, los ademanes del maestro nos transmiten unas emociones u otras, dentro de un programa con gente de reconocida solvencia.
Andrés Amorós, director del INAEM y Pedro Romero, concejal de Cultura, precedidos de Jorge Fernández, director del Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante, se dirigieron a los espectadores el pasado miércoles antes de comenzar la decimoctava edición, ofreciendo continuidad, renovación y pluralidad.
[...]
La «Fantasía sobre una fantasía de Alonso de Mudarra», del madrileño José Luis Turina, de 50 años, allí presente, está construida a partir del renacentista Mudarra, respetando el dibujo original y tejiendo a su estilo los bordes.
Turina ofrece momentos vibrantes que traspasan la epidermis y que exigen notable destreza
La dignidad del clasicismo y las innovaciones son claras, aunque la calidad íntima es lo que seduce. En general, el ropaje del concierto, interpretado impecablemente, lo encontré algo rígido y frío. Hubo aplausos con frecuencia, pero al público de a pie no se le vio pletórico.
Un fascinante comienzo lleno de memoria
Por Justo Romero
(Crítica publicada en el diario El Mundo. Madrid, 28 de septiembre de 2002)
Estrenos absolutos y clásicos del siglo XX se han abrazado en la doble jornada inaugural del XVIII Festival de Música Contemporánea de Alicante, protagonizada por una Orquesta Nacional en óptimo estado dirigida por ese sólido baluarte de la música contemporánea que es Arturo Tamayo.
Conforma la programación de esta nueva edición una cuidada oferta que incluye nueve estrenos absolutos, tres óperas y una sucesión de actuaciones en la que también hay espacio para recordar los aniversarios de algunos compositores, como el centenario del nacimiento del alicantino Rafael Rodríguez Albert, los 60 años de Tomás Marco o los 50 de Turina y Santiago Lanchares.
Precisamente, dos de estos compositores figuraron en el concierto de apertura. De Rafael Rodríguez Albert (1902-1979) se estrenó, con carácter absoluto, Estampas de Iberia [...].
Mucha más enjundia tiene la brillante Fantasía sobre una fantasía de Mudarra compuesta por José Luis Turina en 1989. El ya cincuentón compositor madrileño recogió personalmente los merecidos aplausos que deparó la calibrada y vibrante realización de la Nacional y Tamayo.
[...]
La orquesta de Málaga llena el Euskalduna con Turina, Mozart y Brahms
Por Aitzol San Sebastián
(Crítica publicada en el diario El Mundo. Madrid, 6 de noviembre de 2003)
La Filarmónica andaluza, dirigida por el maestro Aldo Ceccato, toca hoy y mañana en Bilbao
Dentro del programa de intercambio que, en las últimas semanas del próximo año, acercará a orillas del Mediterráneo a la Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS), la Orquesta Filarmónica de la capital malacitana será la protagonista de la doble convocatoria (hoy y mañana) que completa el quinto concierto de la veintena que conforma la temporada 2003/2004.
Las citas serán en el Palacio Euskalduna de Bilbao, a partir de las 20.00 horas. Allí, la Orquesta Filarmónica de Málaga, bajo dirección del maestro italiano Aldo Ceccato, interpretará un programa basado en las obras Fantasía sobre una fantasía de Alonso de Mudarra, de José Luis Turina (1952); Sinfonía nº 40 en Sol menor, KV. 550, de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y Sinfonía nº 2 en Re mayor op. 73, de Johannes Brahms (1833-1987).
La Orquesta Ciudad de Málaga -Orquesta Filarmónica de Málaga desde 2001-, se presentó en 1991 y en su programación conviven las corrientes estéticas de ayer con las contemporáneas más novedosas y modernas. En esta ocasión, la orquesta malacitana llega a la capital bilbaina bajo la batuta del milanés Aldo Ceccato. Director musical y artístico desde 1999 de la Orquesta «I Pomeriggi Musicali» de Milán, una de las más antiguas y prestigiosas orquestas de Italia.
Abrirá el concierto una composición de J.L. Turina sobre una creación de Alonso de Mudarra (1508-1586), uno de los representantes más conspicuos del humanismo hispánico. La pieza, en la que se crea un juego de alusiones a partir de la palabra «fantasía» utilizada como «obra libre de ataduras formalísticas» para convertir la paradoja en el elemento estético principal. Ideada por encargo, con el requerimiento de que fuese «brillante, efectista y de lucimiento para la orquesta», Turina abordó en ella, además, otro tema que dibuja una de las grandes obsesiones de su obra: la presencia de la música del pasado junto a la del presente y su mutua interacción.
[...]
Excelente interpretación
Por Otxandio
(Crítica publicada en el diario Gara. Bilbao, 10 de noviembre de 2003)
El intercambio entre orquestas nos ha proporcionado la ocasión de calibrar la calidad interpretativa lograda por la Orquesta Filarmónica de Málaga. Y a juzgar por los aplausos del público ha sido satisfactoria.
Es verdad que las obras de repertorio ofrecidas, entre estilo clásico y romántico, son manidas para cualquier conjunto que se precie, pero su ajuste interfamiliar, su dispuesta prepa-ación y sonoridad acústica perfilada, su ágil trasvase de aires cadenciosos a efervescentes y la connivencia precisa con la avezada batuta del emérito director Aldo Ceccato mostraron una sólida agrupación orquestal, que para sí quisieran muchos conjuntos. ¿En qué medida su director titular Alexander Rahbari participa en su desenvolvimiento? Es una pregunta a hacerse.
Con la amplia partitura de la obra de José Luis Turina "Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra" Ceccato recreó el estilo personal de Turina y sus elevadas transformaciones sonoras marcando el conjunto orquestal un marchamo de poderío, que en la "Sinfonía nº 40 en sol menor, KV 550" de Mozart y la "Sinfonía nº 2 en re mayor, Op.73" de Brahms confirmaron su capacidad y sutileza interpretativas.
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Música para celebrar la Constitución
Por Ramón María Serrera
(Crítica publicada en el diario ABC. Sevilla, 15 de diciembre de 2003)
Es ésta una reseña musical distinta para un concierto también y por varias razones distinto. Permítase a este comentarista musical que, por una vez, exprese más en una reseña su opinión sobre una conmemoración histórica que sobre la valoración musical misma de una velada sinfónica. Porque, en efecto, el sábado tuvo lugar en el sevillano Teatro de la Maestranza, con la presencia del Vicepresidente Segundo del Gobierno Javier Arenas, del Presidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y de otras altas autoridades de la administración central y autonómica, un concierto inolvidable protagonizado por la Orquesta Nacional de España (a mi juicio la mejor formación sinfónica de nuestro país) comandada por una leyenda de la dirección musical dentro y fuera de nuestras fronteras como es el maestro Rafael Frühbeck de Burgos. ¿El motivo?: celebrar los veinticinco años de vida de nuestra Constitución, la misma que hoy rige nuestras vidas y que instauró en España un Estado de Derecho y sentó las bases legales para garantizar un Sistema de Libertades, poniendo con ello fin a una oscura y larga dictadura y a tres años de incertidumbre en los que todos los españoles y los partidos políticos que los representaban hicieron un extraordinario esfuerzo para acordar una reglas de juego para garantizar la convivencia pacífica, la libertad, la igualdad y la democracia. No todos estos objetivos se han cumplido y sigue habiendo muchos problemas y muchas desigualdades pendientes. Dudo, por ejemplo, que este concierto, iniciado con la interpretación del nuestro Himno Nacional, se hubiera podido celebrar en San Sebastián o en Bilbao con la presencia de sus máximas autoridades autonómicas. Pero nuestra Carta Magna no es sólo una norma legal, sino también una declaración de fines y de intenciones.
El programa que ofreció la Orquesta Nacional, con la presencia de lujo del admirado Serguei Teslia como concertino, se centró monográficamente en autores españoles. Y en este repertorio, nuestra primera orquesta, de poderosa, matizada y deslumbrante sonoridad, es inalcanzable. «Sevilla» y «Cádiz» de la «Suite Española» de Albéniz en versión orquestal del propio Frühbeck; las «Danzas Fantásticas» de nuestro Joaquín Turina; la innovadora e incisiva «Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra» de José Luis Turina; el espectacular y brillante «Tiento de prime tono y Batalla Imperial» de Cristóbal Halffter y una de las obras más hermosas de la creación pianistica de toda la Historia dela Música: «Noches en los Jardines de España» de don Manuel de Falla, nuestro místico y poeta compositor gaditano. Josep Colom, habitual en la programación del Maestranza, asumió el cometido solista arrancando toda la magia, toda la poesía, toda la hondura y todo el duende de la inmortal partitura, obsesionado en todo momento por diversificar sonidos, por explorar todos los re gistros del teclado y por dibujar en el aire las hipnóticas y nocturnales sonoridades de «Los Jardines de la Sierra de Córdoba». Hubo algunas notas falsas. Pero qué más da. También le ocurría eso con frecuencia al brujo Rubinstein, el mejor intérprete que nunca haya podido tener este concierto. Fue versión de lujo, inolvidable.
El público aplaudió con calor y Frühbeck volvió a adentrarse en repertorio hispano en los bises: Preludio de «La Revoltosa» de Chapi, Intermedio de «Goyescas» de Granados y la danza de «La boda de Luis Alonso» de nuestro sevillanísimo maestro Giménez. Realmente antológico. Y una adenda que sirva de recordatorio a los pedantes que minusvaloran nuestro Género Chico: Rafael Frühbeck de Burgos y Ataúlfo Argenta fueron los grandes y heroicos recuperadores en los años cincuenta y sesenta de la Zarzuela como Género. Y, sin embargo, fueron también los dos directores españoles de mayor proyección internacional del siglo XX.
Color, epidermis y virtuosismo
Por Pablo J. Vayón
(Crítica publicada en el Diario de Cádiz. Cádiz, 26 de noviembre de 2006)
La Orquesta Filarmónica de Málaga se presentó en el Falla con su titular, el milanés Aldo Ceccato, y un programa cuyo peso se escoraba de modo decidido hacia la reelaboración de temas y ritmos de fuerte impronta popular, que tuvieron, como era de esperar, una espléndida acogida por un publico que casi llenó el coliseo.
Ceccato pasó algo por encima de la obra que abría el concierto, la espléndida Fantasía sobre una fantasía de Mudarra, pieza que el madrileño José Luis Turina escribió en 1989 sobre la más conocida Fantasía del compositor palentino del siglo XVI Alonso de Mudarra. Ceccato hizo sonar a los filarmónicos malagueños más fuerte de lo deseable (incluso en la delicada sección central) y su obsesión por el empaste absoluto y la redondez de las sonoridades romantizaron por completo la pieza, haciéndole perder buena parte de la sutileza de su orquestación y el cuidadoso tratamiento de los detalles tímbricos que son parte esencial de su razón de ser. Lo mejor, acaso el crescendo bien calibrado de la sección final.
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¿Concierto o simple ensayo?
Por Aguiló de Cáceres
(Crítica publicada en el Diario de Mallorca. Palma de Mallorca, 23 de febrero de 2008)
El título no intenta rescatar la duda hamletiana del "ser o no ser", pero sí mucho sobre el doble prisma de apreciación, a través del cual, mientras se desarrollaba la audición, iban sucediéndose en el escenario caminos insólitos de interpretación, a tal más curioso y divertido. ¿Concierto o realmente ensayo es lo que realmente estaba ofreciendo la Sinfónica, en su décima salida de temporada? El programa coincidía con la presencia en el podium del ruso-francés Jean Jacques Kantorow, todo un incentivo de energía compartida con los diversas secciones de las cuerdas sinfónicas, a quienes contenía en un puño de solvencia absoluta, gesto que hay que agradecerle y admirar por lo que significó para nuestra orquesta, enfrentada a un elenco multicolor capaz incluso de abordar músicas del siglo XVI, adulteradas con fantasías breves y ruidosas, debidas al espabilo de su autor, el español de amplia resonancia familiar, José Luis Turina. Mejor título no pudo elegir para su Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra, en donde la fantasía cobra vuelo atronador, sobre el pentagrama del famoso vihuelista sevillano, cortesano toda su vida, no obstante asentarse en un renacentismo de sólida y sabia permanencia en el país. Sus diez minutos de fantasioso recorrer fueron suficientes, sin embargo, para servir de pórtico a un principal síntoma de puro ensayismo, con la actuación, a renglón seguido, del pianista francés Alain Planés, cuyo nombre recuerdo, si no ando equivocado, con su exitosa actuación en el Frédéric Chopin de Valldemossa del 98.
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Color malagueño por vía de sustitución
Por Manuel del Campo
(Crítica publicada en el diario Sur. Málaga, 2 de diciembre de 2017)
El quinto de los programas de la Orquesta Filarmónica de Málaga en su XXVIII Temporada de abono de la misma en el Teatro Cervantes fue el concierto de los imprevistos, de las sustituciones. La del director titular y artístico Manuel Hernández-Silva debido a una repentina enfermedad, en su lugar el malagueño Alejandro de Palma, y el solista de guitarra Vicente Coves, en proceso de rehabilitación a causa de un accidente, nos dicen, es sustituido por el también malagueño Marco Socías. Acentos muy locales para empezar y lamentablemente poco público.
Formado en el Conservatorio de Madrid y luego en Italia con Franco Donatoni, José Luis Turina de Santos (1952), nieto del sevillano Joaquín Turina, reafirma una nueva generación de compositores. Habla José Luis Temes de una "querencia" de este actual Turina al reinterpretar las músicas del pasado con el planteamiento estético y cultural que subyace tras ello. Efectivamente la 'Fantasía sobre una fantasía de Alonso de Mudarra' que abría anteanoche y anoche el concierto que comentamos, vuelve sobre la 'Fantasía décima' de Mudarra (1510-1580) de su colección de Fantasías para vihuela, a su vez recreación de otras músicas de la época. El sabor de la pieza, que en momentos puede parecer extraño y su inteligente orquestación, sobresalieron en la versión ofrecida por la local Filarmónica de Málaga, articulada con la clara batuta de Alejandro de Palma y sonaron los primeros aplausos de la noche. También dirigidos al autor de la obra que estaba presente en el Cervantes.
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El viento fresco de la JONDE
Por Teobaldos
(Crítica publicada en el Diario de Noticias. Pamplona, 13 de enero de 2018)
Seguimos con verdadero cariño y apoyo a la JONDE. Aún recuerdo la magnífica versión del Caballero de la Rosa de agosto de 2014, también en Baluarte. Son jóvenes muy preparados, que están en ese periodo de formación en el que todo son pruebas de acceso para todo, en el que se sienten examinados de todo, y durante el que deben estar en la permanente tensión en la búsqueda de las oportunidades. Quizás sea el concierto de los encuentros uno de los momentos más felices y compensatorios de tanto esfuerzo. Para ellos y para el público. Nada hay como el sonido de una gran orquesta de la que se forma parte.
Suele esta formación albergar también a un compositor residente que enfrenta a los jóvenes músicos con estrenos, a menudo de duras disonancias. Pero, en esta ocasión la partitura de José Luis Turina (1952), aun incidiendo en las disonancias de las disonancias de Alonso Mudarra, es una obra magníficamente comprensible: cuya modernidad y originalidad engulle, sin anularlos, los temas del renacentista español, y los va devolviendo a instrumentos solistas y a una orquestación que todo lo funde. Es una obra hermosa, de densidades en la cuerda -ese pasaje fugado- que enlaza sin complejos la tradición con lo nuevo.
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Y, como colofón de buen rollo, un pasodoble. Siempre es saludable escuchar un pasodoble bien tocado.
Pasión
Por Xabier Armendáriz
(Crítica publicada en el Diario de Navarra. Pamplona, 14 de enero de 2018)
La Joven Orquesta Nacional de España se ha presentado últimamente con regularidad en Baluarte. Eso es muy de agradecer, porque este conjunto de músicos jóvenes suele caracterizarse por unas ganas de hacer música que resultan contagiosas. Además, la JONDE generalmente presenta programas atractivos, que mezclan acertadamente obras contemporáneas con gran repertorio. No era una excepción esta sesión, con una obra importante de autor actual, un clásico de los conciertos del siglo XX y un poema sinfónico fundamental. La pasión estuvo siempre presente, pero el nivel interpretativo fue variable.
Se abría la sesión con la Fantasía sobre una fantasía de Alonso de Mudarra de José Luis Turina. El título de la obra es exacto: el autor, actual director artístico de la JONDE, utiliza la obra más conocida de Alonso de Mudarra, compositor de un importante tratado didáctico para la vihuela, instrumento propio de la España del siglo XVI. Aquí y allá se escuchan fragmentos de la obra de Mudarra, tratados con entera libertad y demostrando completo dominio de los recursos orquestales y los procedimientos compositivos contemporáneos. Cristóbal Soler, que mientras fue principal director invitado de la Sinfónica de Navarra no frecuentó especialmente la música contemporánea, ofreció una interpretación muy convencida, apoyada en unos músicos absolutamente entregados a la causa.
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MADRID/OCNE: dos rusos y una fantasía española
Por Tomás Marco
(Crítica publicada en la revista online Scherzo. Madrid, 30 de enero de 2022)
La utilización por parte de los compositores de materiales ya usados por otros es una constante en la historia musical. Pero la modernidad ha introducido una especial manera conceptual de hacer eso que es lo que los tratadistas americanos han llamado borrowing y aquí se suele conocer como 'música sobre músicas'. Casi todos los compositores actuales lo han practicado en algún momento y un hito de ese proceso es el Tiento y batalla de Cristóbal Halffter. José Luis Turina es un ilustre compositor que ha tocado el tema en varias ocasiones y su intento más notorio es la Fantasía sobre una fantasía de Alonso de Mudarra compuesta en 1989 para la Orquesta de Tenerife. Ya el original de Mudarra imita (“contrahace”, como él escribe) el tema del misterioso arpista Ludovico. Turina usa ambos materiales dentro de un contexto estructuralmente interesantísimo y muy suyo, y con un soberano tratamiento orquestal que no es ni mucho menos una simple orquestación. Obra brillante y soberanamente hecha, es en muchos aspectos merecedora de considerarse como maestra.
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Solidez en la OCNE con Shostakovich y Afkham
Por Gonzalo Alonso
(Crítica publicada en el diario La Razón. Madrid, 2 de febrero de 2022)
La cita se abrió con "Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra", una obra de José Luis Turina de unos diez minutos.
Escuché a alguien calificar de «programón» el concierto de esta semana de la OCNE. Realmente lo fue. Se abrió con Fantasía sobre una fantasía de Alonso Mudarra, una obra de José Luis Turina de unos diez minutos en la que demuestra inventiva para recrear y su habilidad para orquestar. Se estrenó en 1989 como encargo de la Sinfónica de Tenerife y el Festival de Canarias en tiempos del aún añorado Rafael Nebot, que deseaban una partitura brillante y de lucimiento para la orquesta. Turina cumplió con el cometido, especialmente en la parte de los metales con una muy amplia plantilla. Lenguaje actual con evocaciones que el público escuchó con mucho agrado y que Afkhan brindó con orden y mando.
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Concierto a las cinco de la tarde del poeta
Por Emilio Sanmiguel
(Crítica publicada en el diario El Nuevo Siglo. Bogotá, 2 de septiembre de 2024)
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Finalmente optaron por un [programa] nada convencional que abrió con una obra de 1988 del madrileño José Luis Turina (1952), nieto de Turina, Fantasía sobre la X Fantasía que contrahaze la arpa a la manera de Ludovico de Alonso de Mudarra, del s. XVI, una selección astuta, porque si bien es cierto que el original de Mudarra para la vihuela es de sombrosa audacia armónica, no lo es menos la propuesta de Turina, que abre con resuelta temeridad disonante en una atmósfera de fanfarria. Si a intención original del compositor fue poner en evidencia las posibilidades de la naciente Sinfónica de Tenerife, en particular su sección de metales; en palabras del mismo Turina esa música más vanguardista se dejaba suavizar, cosa que sí ocurrió el sábado en el precioso episodio para las cuerdas que la orquesta española recorrió de manera seductora y exquisita. Una selección, a todas luces novedosa que rindió homenaje al pasado musical del glorioso renacimiento español.
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