Composed at the request of the pianist Albert Nieto for the Dúo en Acción, Salomé, cáliz vacío (Salome, empty chalice) was part of the show entitled "Three Passions of Woman", together with two other pieces written by David del Puerto (about Carmen) and Fernando Lázaro (about Amalia Rodrigues).
With Fernando Lázaro, Ruth González, Albert Nieto y David del Puerto, after the first rehearsal of the works (Albacete, March 3, 2018)
Based on texts by the Uruguayan poet Delmira Agustini (1886-1914), with a strong erotic content, Salome by Oscar Wilde, and fragments from the opera of the same title by Richard Strauss, Salome, empty chalice is nothing more than a dramatic scene in which singer and pianist interact, the latter assuming different roles (Narraboth, Joakanaan and Herod), in a succession of dramatic-musical episodes in which a psychological approach to the figure of Salome is sought.
Delmira Agustini (1886-1914)
First edition of The empty chalices (Montevideo, 1913)
Oscar Wilde (1854-1900)
First English edition of Salome (London, 1894)
Richard Strauss (1864-1949)
Handwritten page of Salome (1905)
Salome, empty chalice was premiered by the soprano Ruth González and the pianist Albert Nieto on September 30, 2018 at the Casa de Valencia in Madrid, within the show "Three Passions of Woman".
Program of the premiere of Salome, empty chalice (Madrid, September 30, 2018)
Salomé, cáliz vacío (sobre poemas de Delmira Agustini, textos de Oscar Wilde y fragmentos de Salomé de Richard Strauss)
Pianista/Narraboth.- ¡Qué hermosa está la princesa Salomé esta noche!
Salomé.- No me quedaré. No puedo quedarme. ¿Por qué me mira todo el tiempo el Tetrarca con sus ojos de topo debajo de sus párpados temblorosos? Es extraño que el esposo de mi madre me mire de un modo semejante. No sé qué significa. Pero, en realidad, sí lo sé.
En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente!
Gliso y ondulo como una corriente;
dos píldoras de insomnio y de hipnotismo
son mis ojos; la punta del encanto
es mi lengua... ¡y atraigo como el llanto!
Soy un pomo de abismo.
Mi cuerpo es una cinta de delicia,
glisa y ondula como una caricia...
Pianista/Jokanaán.- ¡Quién es esa mujer que me está mirando? ¡No quiero que me mire! ¡Por qué me mira con sus ojos de oro, por debajo de sus párpados dorados? ¡No sé quién es! ¡No quiero saber quién es!
Salomé.-
Y en mis sueños de odio, ¡soy serpiente!
Mi lengua es una venenosa fuente;
mi testa es la luzbélica diadema,
haz de la muerte, en un fatal soslayo,
son mis pupilas, y mi cuerpo en gema
¡es la vaina del rayo!
Si así sueño mi carne, así es mi mente:
un cuerpo largo, largo de serpiente,
vibrando eterna, ¡voluptuosamente!
Pianista/Jokanaán.- ¡Ha llegado el tiempo! Lo que predije ha sucedido.
Salomé.- Tu cuerpo es repugnante. Es como el cuerpo de un leproso. Es como una pared revocada donde los escorpiones han hecho su nido.
Pianista/Jokanaán.- ¡No me toques! ¡No profanes el templo del Señor!
Salomé.- Tu cabello es horrible. Está cubierto de fango y de polvo. Es como un nudo de negras serpientes que se enroscan en torno de tu cuello.
Salomé.- Es tu boca lo que deseo. ¡Tu boca es como una rama de coral que los pescadores han encontrado en el crepúsculo del mar, el coral que guardan para los reyes....!
Yo hacía una divina labor, sobre la roca
creciente del Orgullo. De la vida lejana,
algún pétalo vívido me voló en la mañana,
algún beso en la noche . Tenaz como una loca,
seguía mi divina labor de roca.
Pianista/Jokanaán.- ¡El día del que hable está ya cerca!
Salomé.-
Cuando tu voz que funde como sacra campana
en la nota celeste la vibración humana,
tendió su lazo de oro al borde de tu boca;
-¡Maravilloso nido del vértigo, tu boca!
Dos pétalos de rosa abrochando un abismo-...
Déjame besar tu boca...
Pianista/Jokanaán.- ¡Jamás!
Salomé.-
Labor, labor de gloria, dolorosa y liviana;
¡tela donde mi espíritu se fue tramando él mismo!
¡Tú quedas en la testa soberbia de la roca,
y yo caigo, sin fin, en el sangriento abismo!
¡Yo besaré tu boca, Jokanaán!
Pianista/Jokanaán.- ¡Jamás! ¡Jamás!
Salomé.- Quisiera que ahora mismo me trajeran en una bandeja de plata... la cabeza de Jokanaán.
No hay ningún sonido. No oigo nada. Hay un silencio, un terrible silencio. ¡Ah! Algo ha caído al suelo. He oído caer algo.
...
¡Ah, no querías permitir que yo besara tu boca! ¡Ahora la besaré!
¡Soy fruto de aspereza y maldición: yo amargo
y mancho mortalmente el labio que me toca;
mi beso es flor sombría de un otoño muy largo...
exprimido en tus labios dará un sabor amargo,
y todo el Mal del mundo florecerá en tu boca!
¡Ah! Yo he besado tu boca, Jokanaán. Yo he besado tu boca. En tus labios había un gusto amargo. ¡Era el gusto de la sangre? Pero quizás era el gusto del amor... ¡Pero qué importa? ¡Yo he besado tu boca!