Se trata de una breve página, de unos cuatro minutos de duración, compuesta para ser interpretada al término del acto de mi ingreso como académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid el 23 de abril de 2023, tanto como obsequio para la institución a la que tengo el honor de pertenecer desde entonces, como en recuerdo de mi antecesor en la posesión de la medalla nº 30, el compositor Antón García Abril, fallecido en marzo de 2021.
Antón García Abril fue no solo un compositor admirado por mí, sino que además a él le debo el peso específico más importante en mi etapa de formación académica en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, en los últimos años de la década de los 70 y primeros de la de los 80 del pasado siglo. Posteriormente mantuvimos una gran cordialidad profesional y una muy buena empatía personal, que se vio reforzada por las varias ocasiones en que asistió como compositor invitado a los Encuentros de la Joven Orquesta Nacional de España, de cuya dirección artística me ocupé entre 2001 y 2020, en los que se programaron obras suyas.
Con Antón García Abril (Madrid, Auditorio Nacional, 24 de febrero de 2017)
El acto de ingreso se abría con mi discurso Tradición e Intertextualidad en la Música, y como era preceptivo en su sección introductoria debía contener una breve semblanza del académico fallecido cuyo puesto pasaría a ocupar yo desde ese momento. La semblanza fue más extensa de lo habitual y fácil de elaborar, de tan cercana como me resultaba su figura, y mientras la escribía fue cobrando forma en paralelo el contenido de la pieza que debía componer para que sonara al final del acto, y que acabó siendo una elegía a su memoria.
La Elegía fue escrita en el mes de julio de 2022, y toma como material de desarrollo fragmentos del solo de violoncello que recorre su obra Cántico de "La Pietá", sobre un texto de Antonio Gala, compuesto en 1977 para soprano, violoncello, órgano, coro y orquesta de cuerda, a cuya primera audición madrileña -celebrada en el Teatro Real unos meses después de su estreno en la Semana de Música Religiosa de Cuenca de ese mismo año- asistí y de la que quedé fuertemente impresionado. Los fragmentos de la parte de violoncello se insertan en mi Elegía, sirviendo de contrapunto "cantable" a la sucesión de contrastes que van desde lo furioso y agresivo a lo lírico o misterioso en el discurso del solista.
La Elegía (a la memoria de Antón García Abril), en interpretación de mi hijo Guillermo, precedió al término del acto de ingreso en la Academia al estreno de la Suite da Chiesa para violoncello y clave, dedicada a él y a su mujer, la clavecinista Eva del Campo, en 2021.