Joaquín Turina hacia 1925, fecha de la composición de
La Oración del Torero


La música para cuarteto de laúdes de Joaquín Turina

(Introducción a la edición de Turina Ediciones. Madrid, febrero de 2022)


En 1923 los hermanos Elisa, Ezequiel, Paco y Pepe Aguilar, naturales de Murcia, formaron una agrupación singular en el panorama musical español e internacional: un cuarteto integrado por cuatro bandurrias (o laúdes españoles) de diferentes tamaños, con la intención de sacar a esa familia instrumental del entorno popular (tunas y rondallas, principalmente) y llevarlo al de la música de tradición culta. Paso obligado para ello era la creación de un repertorio inexistente para la tesitura del cuarteto así creado, tanto compuesto originalmente para éste como basado en las transcripciones o arreglos de obras escritas inicialmente para otro u otros instrumentos.
Para ello recabaron la colaboración de los compositores más importantes del momento: Antonio José, Germán Álvarez Beigbeder, María Rodrigo, Ernesto Halffter… componen o adaptan para ellos obras anteriores, generando un muy interesante repertorio en el que brillan con luz propia las varias obras escritas para el grupo por Joaquín Turina (1882-1949), al que conocen en pleno momento de madurez creativa (ya había dado a luz las Danzas fantásticas (1919), la Sinfonía sevillana (1920), la sonata Sanlúcar de Barrameda (1921) y El poema de una sanluqueña (1923), entre muchas otras compuestas entre París y Madrid, donde llevaba afincado desde 1914).

Fotografía del Cuarteto Aguilar dedicada a Joaquín Turina en 1931

La primera colaboración de Joaquín Turina para el Cuarteto Aguilar es un arreglo de la Fiesta mora en Tánger, último número de la suite para piano titulada Álbum de viaje (1915). Realizado en junio de 1924, el resultado satisfizo tanto al compositor que le sirvió de estímulo para abordar al año siguiente una obra original, concebida íntegramente para el cuarteto de laúdes: La oración del torero, que ha sufrido el proceso inverso, ya que dado su éxito y las pocas posibilidades de escucharla con la plantilla para la que inicialmente fue compuesta llevó a su autor a transcribirla para cuarteto de cuerda, y a muchos compositores posteriores a adaptarla en un gran número de versiones para diferentes combinaciones instrumentales.
Desde esa fecha hasta su disolución en 1939, Turina transcribe 9 piezas más, procedentes todas ellas de su catálogo pianístico. Siete de ellas corresponden a números sueltos de obras anteriores ("El camino de la Alhambra" -de la primera serie de los Cuentos de España op. 20-; el "Desfile de los soldados de plomo" y la "Danza de las muñecas" -de la primera serie de Niñerías op. 21-; la "Orgía" -de las Danzas fantásticas op. 22-; y "La eterna Carmen", "Habanera" y "Estudiantina" -de Recuerdos de la antigua España op. 48-), mientras que las dos restantes ("Cadena de seguidillas" y "El árbol de Guernica") son la transcripción completa de las Dos danzas sobre temas populares españoles op. 41.
Tras un letargo de casi cinco décadas desde la disolución del cuarteto en 1939, el testigo de los hermanos Aguilar fue retomado en 1986 por los actuales miembros de la nueva agrupación, que no sólo mantiene el nombre de la misma, sino que tocan los mismos instrumentos que entre 1922 y 1929 construyó para ellos Domingo Esteso (con la única excepción del laúd que tocaba Elisa Aguilar, que tras su pérdida ha sido sustituido por otro instrumento construido por el mismo lutier en 1941), y ponen en sus atriles las mismas particellas que utilizaron en su día los fundadores del grupo a la hora de interpretar el repertorio que fueron recabando de los compositores del momento, y cuyo ejemplo ha sido seguido por el actual Cuarteto, a los que sin ir más lejos dediqué en 1993 mis Cinco estudios (d’aprés Valéry).
La presente edición incluye todas las obras escritas por Joaquín Turina para el Cuarteto Aguilar, ordenadas por orden cronológico de composición de la obra original, en el caso tanto de La oración del torero como de las diez transcripciones de piezas pianísticas anteriores. Dado que no se conservan las partituras originales manuscritas del compositor, para su elaboración se ha procedido a la reconstrucción de las mismas a partir de las particellas realizadas para su interpretación por los hermanos Aguilar, en las que son frecuentes errores de copia que en muchos casos han sido detectados mediante la comparación con las obras pianísticas de las que proceden las transcripciones.

Con el Cuarteto Aguilar frente a la casa madrileña de Joaquín Turina
(28 de agosto de 1999)

La edición está dedicada al Cuarteto Aguilar, tanto en homenaje a Elisa, Ezequiel, Paco y Pepe Aguilar, como en tributo de admiración a Antonio Navarro (laudín), Luis Miguel Lara (laudete), Pilar Barón (laúd) y Esther Casado (laudón), tanto por su encomiable empeño por resucitar una agrupación que se daba por perdida, como por su impagable labor por reactivarla con el mismo entusiasmo e idéntica dedicación.