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Federico García Lorca (1898-1936)


Tres poemas cantados (Sobre textos de Federico García Lorca)

Para Voz y Piano


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Comentario


La poesía de Federico García Lorca ha atraido en gran número de ocasiones a los compositores, tanto españoles como extranjeros, como punto de partida para la creación de obras musicales que abarcan desde el lied a la ópera. Ello no es sólo de justicia hacia uno de los mejores poetas del siglo XX, sino que se debe en gran medida a los tantos y tan variados aspectos musicales que impregnan su poesía, con los que cada compositor puede identificarse según su actitud estética: desde lo popular a lo culto, desde lo rítmico a lo lírico, o desde lo sensual a lo dramático, no hay una línea en toda la poesía lorquiana que no admita su traducción al pentagrama, proporcionando un magnífico soporte al discurso musical, y garantizando al mismo una sólida estructura formal.
Para estos Tres Poemas cantados seleccioné tres textos, procurando buscar ese contraste entre los mismos que siempre es deseable para un tríptico de canciones. Así, el primer poema es la Berceuse al espejo dormido, de la Suite de los espejos, en la que el mensaje de sosiego ante lo amenazante de la canción de cuna va arropado por un tratamiento pianístico en el que un diseño de muy pocas notas es repetido de forma obsesiva, casi hipnótica, en el registro agudo del instrumento.

Primera edición del Poema del cante jondo (1931)

El segundo poema, Saeta, procede del Poema del cante jondo, y está concebido para la voz sola, con dos muy breves intervenciones del piano. El predominio del registro grave le confiere un cierto aire dramático, del que la melodía intenta escapar progresando hacia el agudo. Dicho último registro se alcanza por dos momentos -"¡Miradlo por dónde viene!" y "¡Miradlo por dónde va!"-, que no son sino sendas citas de una saeta popular incrustadas en el poema de Lorca. Como quiera que el texto completo de dicha saeta se cita asimismo en el poema de José Muñoz Sanromán que sirve de base al movimiento titulado Semana Santa, del Canto a Sevilla de Joaquín Turina, no he podido resistir la tentación de lanzar un cariñoso "guiño" a mi ilustre antepasado y hacer aparecer, a modo de ráfaga, el fragmento de esa obra en que se canta dicha cita.

Federico García Lorca en la Universidad Columbia
de Nueva York (h. 1930)

La obra se cierra con el poema titulado Paisaje con dos tumbas y un perro asirio, procedente de Poeta en Nueva York. Se trata de un complejísimo texto, como todos los que forman dicha colección de poemas, en el que sin solución de continuidad se suceden una serie de imágenes oníricas aparentemente inconexas, propias de la estética surrealista más exacerbada. La música, si bien se ve forzada a ir de la mano del texto, tiende a emparentar sus diferentes secciones a través del empleo de un material temático recurrente, lo que intenta evitar una peligrosa dispersión formal.

Miguel Zanetti y María José Montiel (h. 1994)

Estos Tres Poemas cantados, compuestos en Madrid a lo largo del mes de octubre de 1993, fueron estrenados el 19 de enero de 1994 en Barcelona, por María José Montiel y Miguel Zanetti, dentro de un concierto integrado por obras para voz y piano basadas en textos de Federico García Lorca, a cuya memoria están dedicados.

Primera página del primer movimiento de los Tres poemas cantados

Primera página del segundo movimiento de los Tres poemas cantados

Primera página del tercer movimiento de los Tres poemas cantados



Textos

I

Berceuse al espejo dormido

Duerme.
No temas la mirada
errante.
Duerme.

Ni la mariposa,
ni la palabra,
ni el rayo furtivo
de la cerradura
te herirán.
Duerme.

Como mi corazón,
así tú,
espejo mío.
Jardín donde el amor
me espera.

Duérmete sin cuidado,
pero despierta,
cuando se muera el último
beso de mis labios.

(De la Suite de los espejos, 1923)

II

Saeta

Cristo moreno
pasa
del lirio de Judea
a clavel de España.

¡Miradlo por dónde viene!

De España.
Cielo limpio y oscuro,
tierra tostada,
y cauces donde corre
muy lenta el agua.
Cristo moreno,
con las guedejas quemadas
los pómulos salientes
y las pupilas blancas.

¡Miradlo por dónde va!

(Del Poema del cante jondo, 1921)

III

Paisaje con dos tumbas y un perro asirio

Amigo,
levántate para que oigas aullar
al perro asirio.
Las tres ninfas del cáncer han estado bailando,
hijo mío.
Trajeron unas montañas de lacre rojo
y unas sábanas duras donde estaba el cáncer dormido.
El caballo tenía un ojo en el cuello
y la luna estaba en un cielo tan frío
que tuvo que desgarrarse su monte de Venus
y ahogar en sangre y ceniza los cementerios antiguos.

Amigo,
despierta, que los montes todavía no respiran
y las hierbas de mi corazón están en otro sitio.
No importa que estés lleno de agua de mar.
Yo amé mucho tiempo a un niño
que tenía una plumilla en la lengua
y vivimos cien años dentro de un cuchillo.
Despierta. Calla. Escucha. Incorpórate un poco.
El aullido
es una larga lengua morada que deja
hormigas de espanto y licor de lirios.
Ya viene hacia la roca. ¡No alargues tus raíces!
Se acerca. Gime. No solloces en sueños, amigo.

¡Amigo!
Levántate para que oigas aullar
al perro asirio.

(De Poeta en Nueva York, 1930)



Grabación


Grabación: María José Montiel (soprano) y Miguel Zanetti (piano).
Madrid, Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música, 14 de febrero de 1995 (dentro del XVII Ciclo de Cámara y Polifonía de la Orquesta Nacional de España)


I. Berceuse al espejo dormido
II. Saeta
III. Paisaje con dos tumbas y un perro asirio



Enlace YouTube:

Claudia Yepes (sopran) y Duncan Gifford (piano). Teatro Monumental, Madrid, marzo de 2005

I. Berceuse del espejo dormido
II. Saeta
III. Paisaje con dos tumbas y un perro asirio



Vídeos


1) Vídeo del concierto interpretado por Claudia Yepes (soprano) y Duncan Gifford (piano)

Madrid, Teatro Monumental, marzo de 2005 (dentro del IX Ciclo de Música de Cámara de la Orquesta de Radio Televisión Española)

I. Berceuse al espejo dormido

II. Saeta

III. Paisaje con dos tumbas y un perro asirio


2) Vídeo del concierto interpretado por Laia Falcón (soprano) y Alberto Rosado (piano)

Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 10 de octubre de 2005 (dentro del Concierto de la Hispanidad)

II. Saeta



Críticas


Evocando a García Lorca
Por Xavier Montsalvatge
(Crítica publicada en el diario La Vanguardia. Barcelona, 25 de enero de 1994)

La Caja de Madrid en Barcelona, que sigue multiplicando las manifestaciones musicales, dedicó la pasada convocatoria a un tema especialmente atractivo: las canciones que algunos compositores han escrito sobre textos de García Lorca.
El programa correspondió a la soprano María José Montiel, colaborando con el pianista Miguel Zanetti. Aunque esta cantante ya había actuado en Barcelona, no recordábamos que se trata de una personalidad destacada en nuestro panorama lírico, que ha pertenecido al elenco de la Ópera de Viena y que ha interpretado en otros teatros de Europa y América un repertorio operístico extenso, aparte de numerosos recitales de cámara.
Escuchándola ahora, hemos tenido nueva evidencia de sus facultades vocales; una voz extensa de gran proyección, clara, modulada con musicalidad y alcance expresivo. Estas facultades le permitieron adaptarse a las varias tendencias propias de los compositores escogidos.
[...]
En la segunda parte se incluyeron "El niño mudo", una página inédita de Mompou muy propia de su refinado estilo, y el estreno absoluto de "Tres poemas cantados", de José Luis Turina, en los que hallamos la inquieta imaginación del joven autor, tanto en la originalidad de la línea melódica, que en la "Saeta", extraída del "Poema del cante jondo", alcanza acentos de tenso dramatismo, como en la intención renovadora del acompañamiento pianístico.
[...]


El Lorca músico
Por Álvaro Guibert
(Crítica publicada en el diario La Razón. Madrid, 2 de enero de 1999)

[...]
El recital resultó espléndido y muy variado, pese a ser monográfico. María José Montiel lució una vez más su preciosa voz, llena de vida en el grave, poderosa en el agudo y siempre controlada. Montiel convierte en teatro cada canción de concierto, y no sólo por su actitud en escena, sino principalmente por la enorme eficacia expresiva de su canto. Lo cantó todo muy bien, pero la cumbre fue la conmovedora "Saeta" de José Luis Turina. Al piano, Miguel Zanetti se mostró en plena forma.


María José Montiel cerró el año Lorca en la Fundación Juan March
Por José Luis García del Busto
(Crítica publicada en el diario ABC. Madrid, 2 de enero de 1999)

El miércoles, terminando el «año Lorca», en la abarrotada sala madrileña de la Fundación Juan March se celebró uno más de los centenares de actos musicales que a lo largo del 98 recién ido se celebraron en todo el mundo con el gran poeta andaluz como protagonista.
La sesión de la que dejamos constancia se abrió con la presentación de la segunda edición, corregida y aumentada, del libro «Federico García Lorca y la Música», del profesor Roger D. Tinnell, que recoge información exhaustiva acerca de la excepcional floración de composiciones musicales españolas y extranjeras que han tomado como base los versos o las piezas teatrales lorquianas. Esta segunda edición, como la primera, es editada por la Fundación March. Introducido por Antonio Gallego, el autor del libro contó pormenores del mismo en una amena intervención oral, muy aplaudida.
Tomaron luego «la palabra» la soprano María José Montiel y el pianista Miguel Zanetti para desarrollar, con solvencia profesional intachable, un breve recital de canciones sobre textos de Lorca que, naturalmente, culminaba con las canciones populares armonizadas por el propio poeta y músico. Incluía también tres amables canciones del malogrado García Leoz, otras de autores más importantes como Montsalvatge, Bautista y García Abril, pero que quedan lejos de sus mejores logros, y la magistral «Saeta» de José Luis Turina, sin duda el punto de mayor interés musical del programa.
No es el andalucismo el fuerte interpretativo de nuestra gran cantante y creo sinceramente que no hace bien en forzar el acento en la dicción: si en otros pasajes más ligeros la falta de autenticidad es más llevadera, en momentos «graves», como la mencionada «Saeta» de Turina sobre versos del «Poema del cante jondo», establece un distanciamiento que perjudica a la profundidad de la expresión. Por lo demás, cantó como es propio de una artista en momento dorado.
Montiel y Zanetti fueron fuertemente ovacionados, así como el maestro García Abril, quien -con toda razón- debe considerarse un «clásico», habida cuenta de la frecuencia con que asiste a interpretaciones de obras suyas de un ayer... ya no tan próximo y que viven su vida porque así lo quieren los intérpretes. Como debe ser.


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(Partitura sin marcas de agua disponible en www.asesores-musicales.com )