"La JONDE es un proyecto esencialmente educativo"
Por Presentación Guillén
Entrevista publicada en el nº 155 de la revista
Scherzo (junio de 2001)
Por su doble condición de compositor y pedagogo, el reciente acceso de José Luis Turina (Madrid, 1952) a la dirección artística de la JONDE garantiza la presencia al frente de esta importante formación de un reputado profesional que conoce a fondo las necesidades del trabajo de la orquesta.
Profesor de armonía del Conservatorio profesional de música Arturo Soria de Madrid; ex-director del Conservatorio profesional de música de Cuenca, donde impartió además diversas disciplinas teóricas y teórico-prácticas; realizó sus estudios musicales (composición, dirección de orquesta, violín, piano y clave) en los conservatorios superiores de Barcelona y de Madrid; becario en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, donde asiste a las clases de perfeccionamiento de la composición impartidas por Franco Donatoni en la Academia Santa Cecilia; ha obtenido numerosos premios y menciones en concursos de composición (Arpa de Oro, Ateneo de Sevilla, Internacional del Centenario de la Orquesta del Conservatorio de Valencia, Internacional Reina Sofia 1986, etc.); en 1996 fue galardonado con el Premio Nacional de Música; es académico correspondiente de las Academias de Bellas Artes de Sevilla y Granada; ha recibido encargos de diversos organismos oficiales de España, Francia y América, así como de numerosos solistas, grupos y orquestas españoles y extranjeros. En 1996 escribió
La raya en el agua, por encargo del Círculo de Bellas Artes de Madrid, para la reinauguración de su sala Fernando de Rojas, con libreto suyo sobre textos propios y de diversos autores, y en octubre pasado estrenó, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, su ópera
D. Q. (Don Quijote en Barcelona), con libreto de Justo Navarro, escenografía de Enric Miralles y puesta en escena de La Fura dels Baus.
Entre 1993 y 2001 ha colaborado, en calidad de Asesor Técnico del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en la reforma de las enseñanzas de música, danza y arte dramático en el marco de la LOGSE.
Desde el uno de febrero de este año es director artístico de la Joven Orquesta Nacional de España.
- Usted es uno de los compositores más considerados, galardonados y mejor tratados, hasta por la crítica, de su generación, con una trayectoria francamente envidiable, y ha declarado en repetidas ocasiones que su segunda gran vocación es la enseñanza. ¿Qué le ha llevado a asumir el riesgo que supone la dirección artística de la Joven Orquesta Nacional de España, que le hará abandonar la docencia
sine die y, probablemente, descuidar en alguna medida su labor compositiva? ¿Qué le va a dar la JONDE que no consiga con sus otras actividades? ¿O es un acto de sentido del deber por creer que usted es la persona adecuada para ese puesto y que es necesario revitalizarla, aun a costa de sacrificio, en alguna medida?
- Cuando Andrés Amorós me propuso hacerme cargo del puesto prácticamente ni lo dudé. Ahora, transcurridos ya casi tres meses desde mi nombramiento, cada vez veo más claro lo acertado de mi decisión, no tanto porque me considere la persona adecuada para ese puesto -que eso sólo se puede afirmar a la vista de una gestión realizada-, sino porque por creo reunir los requisitos necesarios para poder llegar a serlo. Estos no son otros que provenir de la docencia -no se olvide que la JONDE es un proyecto esencialmente educativo- y conocer suficientemente el mundo orquestal, en lo teórico, como compositor, y en lo práctico, como profesional en activo que tiene un frecuente contacto con él. Por lo tanto no es del todo cierto que abandone la docencia
sine die, como usted apunta, sino que más bien paso a gestionar un magnífico proyecto formativo que convierte a la JONDE en un auténtico bombón. Por otro lado, no estoy dispuesto a que esta nueva etapa me lleve a descuidar la composición.
Tengo en cartera proyectos muy interesantes que no pienso abandonar, y, de hecho, desde mi nombramiento acá he podido concluir, trabajando a mi ritmo habitual, un cuarteto de cuerda, encargo del Cuarteto de Tokio y del Liceo de Cámara de la Fundación Caja Madrid, que será estrenado el próximo mes de noviembre. Así que mi vida, en ese sentido, no sólo no ha cambiado, sino que se ha enriquecido con un aliciente más.
- ¿Cuál es el funcionamiento de la JONDE? ¿Quiénes la componen y cuáles son sus edades? ¿Qué requisitos son necesarios para formar parte de la orquesta, cómo se seleccionan sus miembros y quién lo hace? ¿Dónde residen sus músicos, o se reúnen periódicamente desplazándose desde sus respectivos lugares de residencia?
- La JONDE está integrada por jóvenes instrumentistas, de edades comprendidas entre los 18 y los 23 años (aunque hay algunos miembros algo menores y algo mayores) que deben haber alcanzado un nivel técnico instrumental que les permita abordar el repertorio sinfónico (es decir: es deseable que sean alumnos de los cursos superiores de instrumento), y que son cuidadosamente seleccionados a través de unas pruebas de admisión que son juzgadas por cualificados instrumentistas de las diferentes especialidades. Dado que la mayor parte de dichos jóvenes está en pleno periodo de estudios, residen en sus domicilios familiares y se reúnen en lo que se denominan
Encuentros, que vienen a durar entre dos y tres semanas, y que culminan en una pequeña gira de conciertos en la que se muestra públicamente el trabajo realizado durante los mismos. Los encuentros se celebran en diferentes localidades españolas, y cada año suele haber una gira por el extranjero. El próximo mes de agosto participaremos en los festivales Musik Sommer de Berlín, y en el de Mecklenburg-Vorpommern.
- ¿Con qué frecuencia se reúnen y en qué consisten los encuentros? ¿Cómo y quiénes eligen los directores, profesores, repertorio, lugares de encuentro...?
- Suele haber 5 ó 6 encuentros anuales, y en ellos se trabaja un repertorio determinado de antemano por la dirección artística y musical. La JONDE carece de director titular, por lo que para cada encuentro es designado aquél que se considera más apropiado (el último encuentro, celebrado el pasado mes de abril, estuvo dedicado exclusivamente a la sección de cuerda, y fue dirigido por Gonçal Comellas), cuya labor es apoyada por un director asistente y por un conjunto más o menos grande de profesores de las distintas especialidades instrumentales, que son designados en función de las peculiaridades del repertorio elegido. En cuanto a los lugares donde realizar los encuentros, se escogen teniendo en cuenta muy diferentes factores.
- ¿En qué ha quedado el proyecto de que la sede de la JONDE estuviese en Cuenca, donde se les habilitó un edificio?
- Con la rehabilitación del edificio Palafox el INAEM hizo un gran esfuerzo presupuestario, pero a mi juicio no se actuó a partir de criterios apropiados en razón del fin al que estaba destinado. Por ejemplo: el edificio cuenta con una buena sala de ensayos de tutti, pero que no sirve como auditorio. Tampoco está bien resuelta la cuestión de las salas de ensayos parciales, cuya poca altura de techos crea graves problemas acústicos de muy difícil solución. Uno de los problemas más graves es que, siendo un edificio enorme, de siete plantas, no se haya habilitado una zona como residencia, lo que obliga a depender bien de hoteles, bien de residencias universitarias, lo que no siempre es fácil. Mientras esos problemas no se resuelvan, la utilización del edificio Palafox como sede fija de la JONDE nunca podrá ser del todo satisfactoria.
- ¿Qué tiempo permanecen en la orquesta, por término medio, sus componentes, cuál suele ser su destino siguiente y de qué les sirve haber pertenecido a la JONDE?
- La superación de la prueba de admisión da derecho a un año de permanencia, que puede ser prorrogado dos veces más, hasta un máximo de tres años, siempre que para cada prórroga se supere nuevamente la prueba de admisión. La JONDE, cuyo nivel de calidad es más alto que el de muchas orquestas jóvenes europeas, y además, a diferencia de muchas de ellas, goza de un gran apoyo estatal, institucional y presupuestariamente hablando, proporciona a sus miembros una experiencia de auténtico lujo, algo que jamás podrían haber alcanzado en sus conservatorios respectivos: aquí se pue de trabajar el gran repertorio, bajo la batuta de los mejores directores y con el apoyo de un profesorado espléndido, y todo ello enriquece el bagaje para el futuro acceso de sus miembros a un conjunto sinfónico profesional.
- Usted insiste en que la JONDE es, ante todo, un proyecto educativo. ¿Cuál es su planificación pedagógica?
- Se basa en cuatro principios básicos: en primer lugar, desarrollar al máximo las capacidades técnicas y artísticas de sus miembros, a través del trabajo riguroso de un repertorio cuidadosamente elegido y equilibrado entre el tradicional y el contemporáneo, preferentemente español de compositores vivos, que puedan ser invitados a compartir con la orquesta la preparación de su obra. En segundo lugar, garantizar que en los dos o tres años que, como promedio, están los miembros de la JONDE vinculados a ella conozcan el mayor número posible de situaciones "de atril" que pueden luego encontrarse en la vida profesional: la de gran orquesta sinfónica convencional, "de temporada", así como todas sus variantes (orquesta clásica, orquesta de cuerda, etc.); la orquesta de foso (ópera, zarzuela, ballet...); los grupos de metales; la banda sinfónica; los distintos grupos instrumentales... y también la grabación en estudio (de obras del repertorio, de bandas sonoras...), etc. En tercer lugar, la práctica intensa de la música de cámara, lo que es particular- mente importante para el músico de atril, porque sólo a partir de ella puede alcanzarse de forma plena la escucha "de conjunto". Y, por último, el desarrollo de todos aquellos factores que inciden en lo que podría llamarse una actitud ética profesional: el correcto comportamiento en el seno de la colectividad sinfónica, el respeto a su jerarquización, el hábito del silencio en los ensayos, como vehículo para alcanzar un grado máximo de concentración... Si hay algo que distingue a los miembros de la JONDE de otros conjuntos profesionales es su entusiasmo, que les lleva a trabajar infatigablemente muchas horas diarias durante los encuentros. Lo que orquestas como la JONDE deben conseguir es que ese entusiasmo, que en principio es fruto de su juventud, actúe en sus miembros como una vacuna y les inmunice contras los incontables vicios, incomprensibles y exasperantes, de la profesión, convirtiéndose en un hábito que les proporcione una madurez artística en la que el gusto por hacer música esté tan fresco como al principio.