José Luis Turina: «Hay grandes obras que se olvidan después del estreno»

por Luis G. Iberni

(Entrevista publicada en el diario La Razón. Madrid, 13 de enero de 1999)


Esta tarde se homenajeará a su abuelo dentro del ciclo de la Sinfónica

El cincuentenario de la muerte de Joaquín Turina se conmemora mañana con la interpretación de su ópera «El jardín de Oriente», en versión de concierto, y «Música fugitiva», de su nieto José Luis Turina, que estrenará en Madrid

José Luis Turina es une de las figuras de referencia en el panorama creativo actual hasta el punto de ser uno de los artistas que reciben más encargos en este momento. El Festival de Canarias lo ha elegido para estrenar un concierto para piano en su próxima edición y al Liceo de Barcelona tiene previsto programar una ópera compuesta en el año 2000, que será escenificada nada menos que por la Fura dels Baus. Es también responsable de la edición crítica de la ópera de Chapí «Margarita la Tornera», que verá la luz en un nuevo montaje del Teatro Real en el mes de noviembre.


Contra el olvido

- Su obra «Música fugitiva» es novedad absoluta en Madrid.
- Fue un encargo de la Fundación Caja Madrid en 1992, que se estrenó por la Sinfónica de Tenerife, dirigida por Gilbert Varga, y que no se volvió a hacer nunca. Como coincidió con el centenario de Rossini me propuse una recreación libre de la obertura de «El barbero de Sevilla», aunque la música del autor italiano es totalmente irreconocible.

- Es la gran tragedia de los compositores modernos. Se encarga la obra y luego no se vuelve a programar.
- Me resulta muy incómodo que lo único que en realidad importe sea el estreno y luego no se piense en reponer. A mí me lleva muchísimo tiempo escribir una obra porque trabajo con mucho tiento. Yo creo que las instituciones deberían aspirar a que las obras formen parte del repertorio. Es verdad que resulta muy difícil luchar con varios siglos de historia, una empresa de titanes. Pero no debería permitirse que con lo cuesta estrenar, pasado el estreno, se olvide una obra.

- En el concierto se conmemorará el cincuentenario de la muerte de su abuelo, con una ópera, apenas conocida, a la que usted está muy ligado.
- La historia de «El jardín de Oriente» es bastante triste. Se estrenó en el Real a principios de siglo y, como tantas otras creaciones españolas, se olvidó después. Cuando se quiso reponer, fue imposible porque se había perdido la partitura. Había que recomponerla a partir de los materiales existentes en la SGAE. A instancias del Teatro de la Zarzuela me puse a hacer un trabajo de chinos porque no existían los medios informáticos de ahora. Pero ahora estoy muy contento del esfuerzo porque recuperamos esta composición.

- ¿Cómo la valoraría?
- Tengo la impresión de que funcionará mejor en la versión de concierto que vamos a escuchar hoy, que en forma escenificada. El libreto, de Gregorio Martínez Sierra, es bastante flojo, pero la obra tiene momentos de gran interés. Es fruto del Turina que acaba de llegar de París empapado de la Schola Cantorum. Musicalmente, tiene fragmentos espléndidos, identificables con su firma.

- El hecho de tener el mismo ilustre apellido, ¿ha sido una ventaja o un inconveniente?
- Es una llave y una losa. Siempre te hace caminar por un doble filo, sobre todo al dedicarte al mismo oficio que él, la composición. Reconozco que me vino muy bien en mi etapa de formación, porque me abrió los brazos de un discípulo de mi abuelo, José Olmedo, que era un excelente pedagogo y que, además, me enseñó muchísimo. Luego genera los correspondientes recelos de aquellos que piensan que sólo aspiro a beneficiarme de un nombre. De todos modos, lo llevo con muchísimo orgullo.


En torno a Chapí

- Usted está preparando para el Instituto Complutense de Ciencias Musicales la edición crítica de «Margarita la Tornera», de Chapí, que deberá reestrenarse en el Teatro Real y que ha levantado una gran expectación.
- Yo tengo que decir que me parece una obra soberbia. Con momentos mejores y peores, pero con un conjunto que ofrece una gran calidad. La escena tercera del primer acto es fantástica. Sólo por este fragmento, ya merecería su recuperación. Tiene ambiciones wagnerianas. Y es que Chapí era un músico fabuloso. Entre los compositores nadie lo duda, pero para el público su vinculación con un cierto tipo de zarzuela quizá le haya perjudicado bastante. Pero en «Margarita la Tornera» presenta un dominio de la orquesta como muy pocos autores tenían en su momento.