"La música contemporánea no ha respondido a lo que se esperaba de ella"
Entrevista publicada en el diario El Día. Tenerife, 20 de enero de 2000
Por José Andrés Dulce
La capacidad para discutir sin tapujos ni dogmatismo sobre la música contemporánea es una de las características que definen a José Luis Turina, compositor madrileño cuya labor en el campo del concierto está muy ligada a la reciente historia de la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Precisamente la formación insular, y Guillermo González como solista, acaban de estrenar su "Concierto para piano" en el marco del XVI Festival de Canarias.
- Dedicó su último concierto al pianista tinerfeño Guillermo González. ¿Existe algún tipo de afinidad artística que justifique dicha dedicatoria?
- Cuando la obra me fue encargada no tenía en mente a ningún pianista; es más, dejé esta decisión a criterio de los organizadores del Festival, a los que únicamente avisé de que la pieza entrañaría una suprema dificultad técnica. Más tarde coincidí en Madrid con Guillermo González, quien ya había interpretado mi "Sonata para piano" en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Vi que no me guardaba rencor por la complejidad interpretativa de la sonata, así que le propuse tocar este concierto. Mientras trabajamos en él, nuestra relación fue tan fructífera que decidí dedicarle la obra, en parte por gratitud, y en parte por el riesgo artístico que él asume al huir de los repertorios convencionales.
- Llama la atención el hecho de que haya denominado la obra como "concierto", que junto a "sinfonía" es una palabra tabú para la vanguardia musical.
- Los compositores contemporáneos han abusado de los títulos poéticos o de nombres vinculados a nociones, lo que, a mi juicio, crea en el oyente falsas imágenes asociadas a la música. Prefiero los términos tradicionales: sonata, concierto, sinfonía, porque son abstracciones puras que impiden ese tipo de asociaciones mentales.
- A propósito, en su catálogo hay un "Concierto para viola" dedicado a Óscar Domínguez.
- Mi relación con Tenerife es curiosa, porque está vinculada a mi producción concertante. Vine a la Isla en 1986 para estrenar dicha pieza, que tenía como solista a Humberto Orán, hermano de María Orán. Entonces la orquesta de Tenerife atravesaba un período de transición, tanto es así que hubo de reforzarse la sección de cuerda. De cualquier manera, nunca quedé satisfecho con la obra; rehusé integrarla en mi catálogo. Mi siguiente visita fue en el 88, para estrenar el "Concierto de violín", ya con la orquesta reestructurada y con Víctor Pablo en el podio; y ahora, doce años después, vuelvo a Tenerife para presentar el "Concierto de piano". Ya sólo falta el de chelo, que por cierto estoy preparando.
- La música teatral es uno de sus caballos de batalla. ¿Cuál ha sido su evolución en este campo?
- La ópera es mi gran pasión, pero cuando empecé a dar los primeros pasos en este sentido advertí que no estaba los bastante preparado. Aunque me fascinaba la relación entre los lenguajes musical y verbal, tenía que madurar como autor dramático. Por eso, "Ligazón", sobre texto de Valle-Inclán, era un montaje escénico musical, mientras que "La raya en el agua", organizada como una sucesión de números, entroncaba con el espectáculo de variedades antes que con el drama culto. Mi debut formal en la ópera será "D. Q. (Don Quijote en Barcelona)", un encargo de La Fura dels Baus que se representará en el Liceo de Barcelona.
- ¿No cree que la música contemporánea se está volviendo un tanto endogámica en su propuesta y que ha renunciado a establecer contacto emotivo e intelectual con el público?
- Por diversas razones, la música contemporánea no ha respondido a lo que se esperaba de ella. Hay un manifiesto divorcio entre los creadores modernos y su audiencia. Mientras que los compositores se aplican a la creación de obras atonales, el público sigue teniendo en mente la música tonal. A partir de ahí se inicia un diálogo imposible entre personas que hablan idiomas distintos. Cuando oímos que va a llegar a las librerías la última novela de García Márquez o que se va a estrenar la última película de Woody Allen, se despierta una gran expectación; por el contrario, el estreno de una obra de música contemporánea es acogido con una indiferencia absoluta.
- ¿La solución estriba en volver a la tonalidad?
- Ya se está volviendo... Desde hace años, el problema que se nos plantea es que el repertorio existente es ya tan generoso y bello que, a lo mejor, hace innecesaria su ampliación. Casi resulta imposible abrir brecha a estas alturas. Pensemos que, en su época, el gran repertorio se formó para llenar un vacío. Cuando Bach componía cantatas para la iglesia de Santo Tomás de Leipzig lo hacía por necesidades inherentes a una liturgia que demandaba secciones musicales; pero, ahora, ¿qué sentido tendría encargar cantatas cuando ya existe este gran legado? En consecuencia, no es la música contemporánea, sino el repertorio el que es endogámico; es el repertorio instituido el que no admite la entrada de más obras y el que empuja a la música contemporánea a plantearse si está realmente en el camino correcto.
- ¿También a ponerla en la disyuntiva de adaptarse o morir?
- En mi opinión tratar de engrosar el repertorio es tan equivocado como querer elevar la obra musical a objeto de contemplación y culto. Personalmente, simpatizo con la propuesta del arte conceptual. El creador, y por extensión el músico, deben concebir la obra de arte como una entidad en la que objeto y la reflexión que suscita sen la misma cosa.
EL PERFIL. De una ilustre saga
Fiel continuador de su saga, José Luis Turina no pestañea ante las repetidas alusiones a su apellido y a la frecuente confusión con su abuelo, el famoso músico sevillano Joaquín Turina, del que el pasado año se celebró el cincuentenario de su muerte y que ahora vuelve al primer plano de la actualidad gracias a la muestra "Notas para un compositor", inaugurada esta semana en la Casa de Murillo de Sevilla. "Mi padre -explica José Luis- es el cuarto de los hijos de Joaquín Turina. La confusión con mi abuelo es habitual, de hecho hace unos pocos días un periódico nacional le atribuyó mi "Concierto para piano y orquesta" cuando precisamente él tiene un concierto que tituló "Sin orquesta, para piano".