"Un artista lo que hace son variaciones de una sola obra toda su vida"
Entrevista publicada en la sección Cultura & Espectáculos del "Diario de Avisos". Las Palmas de Gran Canaria, 13 de enero de 2000
Eduardo García Rojas
José Luis Turina ha vivido en una especie de "globo" o "luna de miel" estos últimos tres años. "Ha sido una buena época", admite el Premio Nacional de Música, quien, además de componer el "Concierto para piano" para el XVI Festival de Música de Canarias, entre sus proyectos está la elaboración de una ópera titulada "D. Q."
José Luis Turina no responde al tópico que, usualmente, se tiene del compositor contemporáneo. Afable, didáctico, se nota enseguida que lo suyo, además de escribir música, es enseñar. Un trabajo que desempeña con el mismo entusiasmo que cuando se embarca en una sinfonía o en una ópera.
Turina es actualidad en las Islas porque la dirección del XVI Festival de Música de Canarias le encargó uno de los cuatro estrenos mundiales que este año se podrán escuchar en el escenario del teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife y en el auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria.
La obra, titulada, "Concierto para piano y orquesta", fue interpretada el pasado lunes en la capital tinerfeña por la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST), bajo la dirección de Víctor Pablo y el pianista Guillermo González, esta noche podrá oírse, también, en Las Palmas de Gran Canaria.
¿Por qué "Concierto para piano y orquesta"?
"Cuando la dirección del Festival me propuso el encargo no me dio ningún tipo de condicionante, salvo que fuera sinfónico y que tuviera una duración que cubriera una parte del concierto. Es decir, que no compusiera una obertura o una obra larga que se comiera el resto de la audición. Comencé a darle vueltas a esta idea, así que se me ocurrió, quizá porque lo tenía asumido como una asignatura pendiente, escribir un concierto para piano. Curiosamente, yo ya tenía uno para violín, que, precisamente, estrenó e interpretó la OST con Víctor Pablo en el Festival de Alicante en 1988".
En el plano creativo, ¿qué tipo de problemas le planteó este concierto?
"Por un lado está el hecho de que a los compositores, a los artistas en general, lo que nos gusta de la creación es el riesgo a lo desconocido. Es decir, que no nos gusta hacer lo ya sabido, porque no plantea ninguna complicación. Además, para los que no hacemos música utilitaria, ya que no vivimos de ella, yo me gano mis "lentejas" como profesor, componer es un lujo porque puedes crear a tu gusto".
Antes hablaba de ciertas complicaciones en la composición de un concierto para piano...
"Un concierto para piano siempre plantea, pero no sólo para mí, sino también para un compositor romántico y clásico, un problema de equilibrio: la conciliación imposible entre el timbre del piano y la orquesta, ya que cuando componen para un instrumento sinfónico y de orquesta, como puede ser el violín o la flauta, éste ya está integrado en la propia sonoridad orquestal y se puede sumergir o bien salir de ella a voluntad, pero con el piano no, porque siempre está presente, lo que obliga a un tipo de discurso diferente".
¿Pensaba en el pianista tinerfeño Guillermo González cuando componía la obra?
"La verdad es que no la escribí pensando en nadie, me limité a componer la obra que quería, al tiempo que me desprejuiciaba de las posibilidades técnicas que pudiera tener. Cuando Rafael Nebot, director del Festival, me planteó que quién quería que lo interpretara, no quise tomar partido, dejé la decisión en sus manos. Ahora bien, le advertí que se trataba de una obra muy difícil, tanto para la orquesta como para el solista. Me llevé una gran alegría cuando me enteré que Guillermo había aceptado interpretarla".
La Fura dels Baus también le ha encargado la composición de una ópera. En ese sentido, ¿con qué género se queda?
"Me gusta muchísimo el mundo sinfónico pero una ópera... es el género por excelencia, lo reúne todo. Además, hoy día, con las nuevas tecnologías, sus posibilidades son inmensas. De todas formas soy de los que piensan que el artista lo que hace en realidad es una sola obra en toda su vida, aunque le dé distintas formas".
¿Por qué identifica el público que no es entendido la música contemporánea con género difícil?
"Lo que creo es que hay un desinterés por este tipo de creaciones. Además, el compositor contemporáneo lo tiene difícil porque hemos elegido un tipo de lenguaje que no es el de referencia para la sociedad, que sigue siendo tonal".
Pero no le resulta curioso que los clásicos y románticos estén más cerca del aficionado que los compositores contemporáneos...
"Sólo puedo decirle que tiene mucha razón, pero el mundo actual es tan complicado... El repertorio clásico, romántico, está más cerca del hombre actual que el contemporáneo. Eso en el cine, la pintura, la literatura, no pasa... Aunque quizá los culpables de esta situación seamos los propios músicos, muchos de los cuales han radicalizado sus posturas y se han vuelto elitistas al renunciar al pasado y a la tradición. Además, el compositor contemporáneo se encuentra ante un dilema muy profundo, porque no ha encontrado el lenguaje del futuro. En el caso concreto de mi música, no estoy de acuerdo con esa corriente de deconstrucción, mi postura es la de incluir, a través de sugerencias sonoras, una serie de elementos que ayuden al oyente de principio a fin".