
Joaquín Turina (1882-1949)a la edad de 47 años
Retrato de Alfonso (23 de enero de 1930)
Notas para el CD Turina. Works for strings de Concerto Málaga
Libreto del CD Naxos "Spanish Classics" 8.573391 (2024)
Aunque Joaquín Turina no escribió ninguna obra destinada a la orquesta de cuerdas como principal destinataria, en conmemoración del 75º aniversario de su fallecimiento Concerto Málaga ha tenido el acierto de reunir en este CD ocho obras que, aunque escritas originalmente para otras formaciones (piano, cuarteto de laúdes, cuarteto de cuerda, quinteto y sexteto con piano, orquesta) permiten su transcripción para una sección de cuerdas sin que por ello pierdan un ápice de su sabor primigenio.
Como si de una declaración de principios se tratase, el CD se abre y se cierra con dos de las obras más conocidas de su autor,
La oración del torero y
Orgía, de las
Danzas fantásticas), que establecen un marco "de lujo" en el que se insertan seis piezas más, todas ellas ilustrativas del mejor "savoir faire" turiniano,
Pocas obras hay en la historia de la música española reciente con un recorrido tan curioso como
La oración del torero de Joaquín Turina. El propio autor cuenta su origen:
|
|
Una tarde de toros en la Plaza de Madrid, aquella plaza vieja, armónica y graciosa, vi mi obra. Yo estaba en el patio de caballos. Allí, tras de una puerta pequeñita, estaba la capilla, llena de unción, donde venían a rezar los toreros un momento antes de enfrentarse con la muerte. Se me ofreció entonces, en toda su plenitud, aquel contraste subjetivamente musical y expresivo de la algarabía lejana de la plaza, del público que esperaba la fiesta, con la unción de los que ante aquel altar, pobre y lleno de entrañable poesía, venían a rogar a Dios por su vida, acaso por su alma, por el dolor, por la ilusión y por la esperanza que acaso iban a dejar para siempre dentro de unos instantes, en aquel ruedo lleno de risas, de música y de sol.
|
|
La oración del torero, catalogada con el número 34 de opus, fue compuesta en 1925, en un momento de espléndida y fecunda madurez creativa de su autor. Baste decir que es inmediatamente anterior al
Trío nº 1 en re, de ese mismo año, y unos pocos años posterior a sus dos obras sinfónicas más importantes, las
Danzas fantásticas op. 22, de 1919, y la
Sinfonía sevillana op. 23, de 1920. La obra surge como resultado de una fructífera colaboración de varios años con el cuarteto de laúdes españoles formado por los hermanos Aguilar (Cuarteto Aguilar), que entre su fundación en 1923 y su disolución como consecuencia del exilio a comienzos de los años 40 del pasado siglo promovieron la creación tanto de obras originales como de arreglos propios o autorizados de muchos compositores españoles y extranjeros (además de Joaquín Turina, Joaquín Nin, María Rodrigo, Ernesto Halffter, Manuel de Falla, Igor Stravinsky, Heitor Villa-Lobos…), y para el que previamente había realizados dos arreglos de fragmentos de obras pinísticas: la "Fiesta mora en Tánger" (del
Álbum de viaje op. 15) en 1924, y el "Desfile de los soldados de plomo" (de la 1ª serie de
Niñerías op. 21) en 1925.
El propio Turina intuyó que
La oración del torero podría tener una difusión mayor que la que el cuarteto de laúdes le permitía, como lo prueba que al día siguiente de haber terminado la versión original (el 6 de mayo de 1925) comenzó su versión para cuarteto de cuerda, que terminó una semana después. Y a petición de Bartolomé Pérez Casas le añadió unos meses más tarde una parte de contrabajo, completando así la versión para orquesta de cuerdas, que se estrenó el 3 de enero de 1927 en el Teatro de la Comedia, en interpretación de la Orquesta Filarmónica de Madrid, versión con la que se abre el presente CD y que es sin duda la más divulgada. Obra inspiradísima y formalmente redonda, su grandísima difusión ha propiciado todo tipo de arreglos (quinteto de viento, orquesta sinfónica, banda… hasta el más que curioso de Jascha Heifetz para violín y piano).

Portada y contraportada del CD
Turina. Works for Strings,
de Concerto Málaga
El Tango forma parte de las
Tres danzas andaluzas op. 8 para piano, compuestas en 1912, de las que constituye el segundo movimiento, de carácter contrastante entre la petenera inicial y el brioso zapateado final -este último el más conocido de las tres-. En el archivo de Joaquín Turina se conservaban las particellas de un arreglo para quinteto de cuerda de autor desconocido -nada permita asegurar que se tratara del propio compositor quien lo realizara-, y que es el que Concerto Málaga interpreta en el presente CD.
Entre los meses de abril y octubre de 1942, Turina compone una suite para voz y quinteto con piano titulada
Las Musas de Andalucía, integrada por nueve números -uno por Musa-, cada uno de los cuales lleva una plantilla instrumental diferente (violín y piano, violoncello y piano, canto y piano, piano solo…). El propio compositor escribió una iluminadora explicación sobre esta obra, que leyó ante los micrófonos de Radio Nacional de España en la noche de su estreno, que tuvo lugar en Madrid, el 28 de diciembre de 1944:
|
|
Parece extraño, a primera vista, el traslado de las musas griegas a tierra española. No es, sin embargo, el primer viaje que han hecho. He querido vestirlas, por esta vez, con trajes andaluces. He intentado darles un sentido interpretativo muy amplio, más un matiz sonoro variado, en cuanto se refiere a timbres y combinaciones sonoras.
[...] En uno de los Episodios Nacionales, La Corte de Carlos IV, refiere Galdós que cierta marquesa, que vivía en un palacio de la calle de Cañizares, dio una espléndida fiesta en la que el famoso [actor] Isidoro Márquez representó el Otelo. Describe Galdós el palacio con todos sus detalles y también el improvisado teatrito, y dice así: «Goya había pintado habilísimamente el telón y el marco que componían el frontispicio. El Apolo que tocaba, no sé si la lira o la guitarra, en el centro del lienzo, era un majo y muy garboso, y, a su lado, nueve manolas, lindísimas, demostraban, en sus atributos y posturas, que el gran artista se había acordado de las musas.» He aquí el arranque de mis musas, si bien, en vez de manolas, las he hecho andaluzas.
|
|
Sobre la tercera de ellas,
Talía, añade:
|
|
"Talía", musa de la Comedia y diosa de los campos. Se trata de un apunte para cuarteto, bajo el título Naranjos y olivos.
|
|
Y con respecto a la novena y última señala:
|
|
"Calíope", musa de la Poesía épica. Un Himno para cuarteto y piano cierra el ciclo.
|
|
Dedicadas a Antonio de las Heras y Joaquín Rodrigo respectivamente,
Talía y
Calíope fueron estrenadas, junto con las otras siete
Musas, por sus intérpretes favoritos: la soprano Lola Rodríguez Aragón y «… los cinco leones» que integraban la Agrupación Nacional de Música de Cámara (Enrique Iniesta y Luis Antón, violines; Pedro Meroño, viola; Juan Ruiz Casaux, violoncello; y Enrique Aroca, piano).
Aunque no muy abundante, no deja de tener mucho interés la dedicación de Turina a la música incidental y cinematográfica. Una elocuente muestra es la música compuesta en 1923 para la comedia
La Anunciación, de Tomás Borrás, estrenada en el Teatro Español el 10 de abril de 1924. La crítica señaló al día siguiente del estreno:
|
|
Las ilustraciones de Turina subrayan con una contenida elocuencia el profundo misticismo del poema dramático, y colaboran con toda eficacia a la creación del ambiente exigido.
|
|
De la partitura para la comedia de Borrás Turina publicó como op. 27 el fragmento titulado "Intermedio. Aparición del Arcángel", para sexteto de cuerda con piano, que se incluye en la presente grabación.
De la
Serenata op. 87, para cuarteto de cuerda, dice el propio autor:
|
|
[...] es obra que escribí durante el verano de 1934 en la playa de Suances (Santander), con objeto de que formase pareja con La oración del torero, exactamente lo mismo que si se tratase de dos candelabros o dos jarrones.
|
|
Esa mirada un punto nostálgica a su op. 34, compuesta exactamente 10 años antes, se refleja en cierto modo en la estilización de la música, en este caso más abstracta y ajena a todo tipo de referencias descriptivas, pero no por ello menos andaluza.

La orquesta de cuerdas Concerto Málaga con su director, Gil de Gálvez
Por el contrario, no hay otra cosa que imágenes minuciosamente retratadas en el
Jueves Santo a medianoche, segundo movimiento de la suite
Sevilla op. 2, de 1908, que supone la asunción por parte de Turina de los consejos que, tras la audición del
Quinteto op. 1, le dio Albéniz de componer una música netamente española "con vistas a Europa", fusionando de una forma tan eficaz como fructífera el sabor popular con la sólida técnica adquirida en la Schola Cantorum de París dentro de una de las principales corrientes estéticas del momento, heredera de los principios constructivos cíclicos del belga César Franck.
El CD se cierra con la
Orgía, última de las tres
Danzas fantásticas op. 22, de 1919, tan ampliamente difundida que no necesita aquí más comentario que el decir que se trata de una estupenda versión para piano y quinteto de cuerdas realizada hacia 1930 por Roberto Coll, en la que se recogen todo el ímpetu, los contrastes y la brillantez de la versión sinfónica realizada por Joaquín Turina a partir del original pianístico terminado sólo unos meses antes.
Madrid, octubre de 2023