PRÓLOGO AL CD TURINA X TURINA
Por José Luis Turina (Madrid, 2018)
Como suele ocurrir con frecuencia, un acontecimiento aparentemente nimio tiene a la larga unas consecuencias impensables en ese momento, pero claramente derivadas de él. En este caso, el factor desencadenante fue una conversación con los miembros del Azahar Ensemble unos minutos después de terminar el segundo de los dos conciertos conmemorativos del 30º aniversario de la Joven Orquesta Nacional de España que tuvieron lugar en el Auditorio Nacional de Música de Madrid en otoño de 2014. "Cada vez tocamos más en el extranjero y siempre nos piden que incluyamos en el programa alguna obra española de la generación de Falla, Albéniz, Turina, Granados… ¡y no tenemos nada!", fueron aproximadamente sus palabras.
Y ciertamente ninguno de esos compositores compuso nada para quinteto de viento, pese a que esa formación instrumental se consolidó como agrupación estable a comienzos del siglo XIX (Danzi y Reicha son sin duda los compositores más representativos de ese periodo), incrementándose el repertorio de forma continuada a partir de ese momento y durante la primera mitad del siglo XX gracias a un importante número de compositores europeos y americanos entre los cuales, por desgracia, no figura ningún español . (Dicho sea de paso, tampoco los grandes compositores españoles de esa época prestaron especial atención a la música de cámara para agrupaciones clásicas: salvo Joaquín Turina, que dedicó una buena parte de su producción a la composición de dúos y tríos con piano, cuartetos de cuerda, etc., sólo Granados se acercó al género con un quinteto con piano, ya que ni Albéniz ni Falla se ocuparon de este género.)
Pues bien, a las pocas semanas de aquella conversación fortuita, los miembros del Azahar recibieron mi arreglo para quinteto de viento de
Sacromonte, último movimiento de las
Danzas gitanas de Joaquín Turina. Recibidas sus bendiciones, ese arreglo acabó convirtiéndose en el acercamiento inicial a un trabajo que durante dos años ocupó muchas horas de mi trabajo, y en el que todavía sigo a la vista de lo fructífero que acabó resultando. A las
Danzas gitanas le siguió
La oración del torero; luego llegaron las
Mujeres españolas, y por último el reto más difícil:
Sevilla. Con la intención ya puesta en este CD, el trabajo acabo incluyendo el arreglo de mis
Variaciones sobre Temas de Turina, compuesta para piano a cuatro manos en 2009 como regalo de aniversario para el homenaje que sus familiares, hijos, nietos y sobrinos, dedicamos a mi padre al cumplir 90 años.
Trabajo fructífero, como he dicho, pero sobre todo satisfactorio, por muchas razones: por tratarse de música de mi abuelo; por lo que he disfrutado con ella desde mis primeros años –como simple oyente primero, o tocándola al piano cuando he adquirido la capacidad para ello-; y, sobre todo, por la oportunidad de poder trabajar de forma tan estrecha con el Azahar Ensemble, con el que mantengo un vínculo entrañable, que va más allá de lo meramente profesional, desde el mismo momento de su creación en el seno de la Joven Orquesta Nacional de España. Ni se puede hacer música de cámara a un más alto nivel, ni se puede juntar un grupo de personas con tanta magia, personalidad y camaradería. Es realmente todo un lujo trabajar con ellos y para ellos.
NOTAS EN PROGRAMA
Por Stanley Hanks
(Notas al libreto del CD
Turina x Turina, del Azahar Ensemble – 2018)
"En este trozo sólo había aromas, ya de soleares, ya de una canción de amor, y es que las soleares son la más pura expresión del canto nuestro". Esas fueron las palabras de Joaquín Turina al referirse al primer movimiento de su suite
Sevilla para piano. Así, este recorrido de viento madera a través de su obra comienza con el aroma, justamente, de azahares: de aquellos del Patio de los Naranjos que bordea la Catedral de Sevilla, ciudad natal del compositor. Tres acordes iniciales en fortísimo, sorprendentemente distorsionados, marcan el ritmo en 12/8 de solea que marca la pieza. Durante los diez años que Turina pasó en París, sus compatriotas Albéniz y de Falla le mostraron cómo mezclar el folclor ibérico con novedosas armonías impresionistas. La suite
Sevilla llegó a ser la primera obra que compusiera en su nuevo estilo "andaluz". Durante un corto regreso en 1908 a su ciudad natal, Joaquín Turina estrenó la obra él mismo en el piano.
El siguiente movimiento,
El Jueves Santo, "es la expresión de sentimiento de un sevillano neto que no conoció a Sevilla hasta que se marchó de ella". La música evoca una procesión de "madrugá", con trompetas y tambores en yuxtaposiciones politonales que se asemejan a aquellas del
Petrushka de Stravinsky, La cofradía se acerca desde la distancia hasta emerger desde las sombras, para luego sumergirse de nuevo en el misterio de la oscuridad de la callejuela. Casi simultáneamente, alrededor de 1908, Leos Janáĉek retrataría el acercamiento y el alejamiento similar de una procesión religiosa en su pieza para piano
La Virgen de Frydek (de la suite
Sobre un sendero cubierto), pero en un estilo deliberadamente popular y simple.
Un tercer movimiento mucho más animado,
La feria, irrumpe con zapateados y seguidillas. Pero incluso aquí, "... no soy gran feriante, y de ahí resulta que
La feria, que empieza bien bulliciosa, baja poco a poco de color y empieza a tomar un tinte triste, como recuerdos sentimentales de soleares que sólo un último esfuerzo consigue ahuyentar, para terminar, al fin, en un desbordamiento de alegría" donde abundan contrastes elaborados entre distintos tipos de hemiola.
Diez años después de regresar a España, Joaquín Turina compuso su obra más conocida, "La oración del torero" (1924). Un tema de pasodoble misterioso, anhelante (interpretado aquí por el oboe) y un tema punteado con notas repetidas se alternan con recitativos que se asemejan a coplas: así, el mundo exterior, donde el torero debe demostrar su valentía frente al público, contrasta con su hermoso mundo interior, donde conviven sus anhelos, su temor y su fe. La música comienza de manera agitada e inquieta para crecer luego apasionadamente, con episodios intermitentes de apaciguamiento hasta culminar en el momento donde el sujeto debe enfrentarse al toro en la plaza, corriendo peligro mortal. Pero ahora es cuando pronuncia su plegaria: la música se vuelve a tranquilizar, y concluye en medio de un dulce ensueño.
La zambra tiene sus orígenes en un antiguo ritual de los moriscos: aquí, la sobriedad arcaica de quintas y octavas vacías, sin terceras, parece evocar la vaciedad del paisaje ibérico después de que los moriscos fueran violentamente expulsados. En efecto, todo parece serio y desolado en el primer movimiento de las
Cinco danzas gitanas, op. 55, cuya aspereza casi inhóspita parece recordar aquella de la
Fantasía Baética de Manuel de Falla. Una entonación similar en la misma tonalidad de Re menor abre la segunda pieza,
Danza de la Seducción, pero la atmósfera se transformará gracias a varios pasajes de ternura en colores de pastel, con armonías impresionistas cuyos acordes de novena de dominante vienen a suavizar la austeridad del movimiento anterior. En la
Danza ritual casi nos parece estar oyendo la flauta del pastorcillo del
Children's Corner de Debussy. El cuarto movimiento es desvergonzadamente impresionista: el agua parece saltar gozosamente de las fuentes del palacio del Generalife en Granada; éstas son retratadas con arpegios que fluyen como aquellos de los
Jeux d'eau de Ravel. El barrio gitano del Sacromonte se evoca en el último movimiento, tratándose del arreglo que estuvo al origen de todos los otros que constituyen este CD. Esta música, en manos de José Luis Turina, suena tan natural como si hubiese sido siempre concebida para quinteto de vientos. Es difícil imaginarse la dificultad de transcribir para tal conjunto una textura que, en su origen era netamente pianística.
De las tres suites que dedicara Joaquín Turina a los encantos de las
Mujeres españolas, su nieto ha escogido arreglar la segunda. Así como el personaje de Carmen en la ópera de Bizet,
La gitana enamorada parece estar coqueteando con su mozo a través de un juego sutil, echándole miraditas por encima del abanico, dudando, provocando, pero nunca dejándose conquistar enteramente.
La florista nos ofrece un sinfín de colores y fragancias en una serie de modulaciones armónicas sorprendentes. El encanto del ritmo ternario sigue ejerciendo su magia en
La señorita que baila, la cual girotea y da vueltas con su falda, pero nunca se deja confundir por una serie de hemiolas particularmente difíciles. Las chicas de la región campechana de Murcia son igual de bonitas, aunque su encanto es más rural y terruño, así como la música que las retrata. Joaquín Turina no podía quitarse el placer de concluir su ciclo con un homenaje profuso, un
tutti exuberante que refleja la alegría desenvuelta de las mujeres de Sevilla, su ciudad natal.
En 2009, José Luis Turina, el nieto, compuso una serie de variaciones lúdicas para piano a cuatro manos sobre algunos de los temas musicales de su abuelo, como parte de un homenaje-sorpresa para el 90º cumpleaños de su padre, el pintor del mismo nombre: José Luis Turina. Estos son los temas del abuelo que eran los favoritos del padre: ¡"me consta", afirma el compositor-hijo! Las melodías provienen del
Trio con piano (op. 35), de la
Oración del torero (op. 34), del
Desfile de los soldaditos de plomo en
Niñerias (op. 21), del 2º Cuadro de
Navidad (op. 16), de la muy conocida canción
Cantares, del segundo movimiento
Jueves Santo de la suite
Sevilla (op. 2, véase arriba), y del
Zapateado de las
Tres Danzas Andaluzas (op. 8).
Azahar Ensemble: mágica confluencia de talento joven y autóctono en Turina x Turina
Por Alba María Yago
(Crítica publicada en la página web de la revista
Doce notas el 2 de abril de 2019)
Rindiendo homenaje al compositor sevillano Joaquín Turina (1882 – 1949), Azahar Ensemble nos presentó el pasado mes su primer trabajo discográfico.
Fundado en 2010, este quinteto de viento recoge en su primer CD
Turina x Turina, las
Variaciones sobre Temas de Turina, del compositor José Luis Turina (compuesta en 2009 y adaptada en 2015 para quinteto de viento), además de las obras adaptadas
Sevilla Op. 2, La Oración del Torero Op. 34, las Danzas Gitanas Op. 55 y Mujeres Españolas Op. 73, de Joaquín Turina.
Este disco toma como título el apellido de sus compositores:
Joaquin Turina (1882 – 1949) y
José Luis Turina (1952). Con este juego de apellidos,
Azahar Ensemble da nombre a su primer álbum, que lo integran composiciones arregladas del compositor sevillano y de su respectivo nieto, dispuestas según sus opus, y por tanto, contrastantes continuamente en lenguaje y estilo.
El hecho de haber contado con el apoyo, amistad y asesoramiento de uno de los compositores, hace que el álbum sea un referente para estas piezas. Además, el quinteto ya había interpretado la obra "La Novia del Viento" en el Festival Internacional de Santander en 2015, que el mismo compositor dedicó a la agrupación, muestra de la gran relación que existe entre ellos.
Creado en 2010 y formado bajo la tutela del prestigioso fagotista
Sergio Azzolini en Suiza (gracias a la beca otorgada por la Joven Orquesta Nacional de España y Fundación BBVA), el grupo inicia una exitosa carrera, siendo premiados en el
"ORPHEUS Swiss Chamber Music Competition" . Tan solo un año más tarde conseguirían el 2º premio en el Concurso de Música
"El Primer Palau" , en Barcelona. En 2014, demostrando su gran nivel y virtuosismo, obtienen el 2º premio (primero desierto) y premio del público en el
63º Concurso Internacional del ARD de Múnich, comenzando así una carrera con proyección internacional que los ha llevado a actuar en salas tales como Musikverein de Viena, Philharmonie de Berlín, Prinzregententeather de Múnich, Philharmonaie Essen, Mozarteum Salzburg así como en festivales de la talla del Mozartfest de Würzburg, Festival Internacional de Santander o Festpielhaus Baden–Baden, entre otros.
Esta proyección internacional los lleva en 2016, invitados por el Ensemble Pentaedre, a Montreal (Canadá) para participar en el Festival "Les Journées des Vents". En 2018, vuelven a Canadá, esta vez a la ciudad de Calgary como quinteto residente del concurso internacional "Honens Piano Competition".
Como agrupación camerística han realizado grabaciones para Bayerischer Rundfunk, SWR, Deutschland Radio Kultur, Radio Clásica España, SRF2, France Musique y Catalunya música, así como también a impartir masterclasses en varios conservatorios del panorama nacional.
En primer lugar escuchamos
Sevilla Op. 2, Suite con tres movimientos:
Bajo los naranjos, El Jueves Santo a media noche y La Feria. Intitulada ‘Suite Pintoresca’ y original para piano, y dedicada al violoncellista y pianista Gaspar Cassadó, el propio compositor la estrenó en su ciudad como intérprete en 1908. Compuesta mientras estudiaba en la "Schola Cantorum" de París –donde es influenciado por el impresionismo francés de Debussy y Ravel–, Turina recibió el consejo del también compositor Isaac Albéniz, sugiriéndole este que dirigiera su mirada de creador hacia el gran caudal de folclore de su tierra. Esto se tradujo en una magistral estilización del folclore de su Andalucía natal. Los diferentes timbres de los instrumentos del quinteto de viento le dan un nuevo toque a los arreglos hechos por el sobrino del propio compositor. Realmente se alcanza un resultado admirable, en el que la formación consigue transmitirnos ese característico toque español a través de sus famosas cadencias andaluzas. Remarcar el acierto de empezar el álbum con
Sevilla, que, aprovechando la línea rítmica interpretada con tanto carácter por parte de la fagotista –sobre todo en
El Jueves Santo a Media Noche– nos adentra en los ritmos y colores que escucharemos a lo largo de la grabación.
En segundo lugar nos presentan
La Oración del Torero Op. 34. Originariamente escrita para cuarteto de laúdes – a petición del Cuarteto Aguilar, destinatario de señaladas obras de varios compositores de la Generación del 27–, y más escuchada en la versión que Bartolomé Pérez Casas hizo para orquesta de cuerdas, el quinteto nos muestra a la perfección un pequeño cuadro pleno de descriptivismo. Los efectos en doble picado por parte de la flauta y el fagot nos recuerdan a los punteados de las cuerdas de una guitarra. La melodía principal interpretada de forma tan elegante por la oboísta, junto con la posterior respuesta del fagot, nos convierte en testigos de la plegaria del torero en la capilla de la plaza, que se funde magistralmente con uno de los pasodobles más refinados jamás escritos.
A continuación nos presentan las
Danzas Gitanas serie 2 Op.55 (1930), serie que responde a una de las líneas estéticas características de la música del compositor sevillano: el compromiso entre la geografía y la danza. Dedicadas al pianista José Cubiles, estamos ante un Turina en plena madurez, que escribe cada danza con extrema concisión y aspirando a integrarse en un todo homogéneo, y eso es lo que consigue precisamente Azahar Ensemble con su excelente interpretación.
En la
Zambra, con un habitual esquema tripartito danza–copla–danza, hacen una breve introducción en adagio –con acordes sin el tercer grado–, siendo el trompista el encargado de romper este intimismo con su temperamental sonido. Tras las sensuales melodías interpretadas por el fagot, seguimos con la
Danza de la Seducción, de gran inventiva melódica, donde la interpretación del quinteto hace que posiblemente sea la danza más fresca y ligera de todas, sin llegar a perder ese toque andaluz que le dan las cadencias y las melodías folclóricas tanto de la flauta como del oboe. Dos sencillos motivos interpretados por el este último y el clarinete, así como su posterior desarrollo a modo de pregunta y respuesta, constituyen la
Danza Ritual. Podría decirse que es la danza puramente más rítmica. En
Generalife nos encontramos ante un recreo arpegiado entre el oboe y el clarinete, intercalando sus timbres cual juegos de agua de una sencillez milagrosa, lo que nos puede remitir a
El Amor Brujo de Falla. Finalmente, con el
Sacro–Monte, se hace homenaje al polo y la farruca (junto con
Generalife), dejando clara la voluntad de cohesión con que Turina alude a la
Zambra inicial en esta última danza.
Por último, escuchamos
Mujeres Españolas Op. 73. Se trata de la segunda serie de Mujeres Españolas, en las que Turina retrata de forma muy interesante a cinco mujeres:
La Gitana Enamorada, La Florista, La Señorita Que Baila, La Murciana Guapa y La Alegre Sevillana. Con este arreglo para quinteto de viento –originales para piano–, estos retratos resultan aún más encendidos, llenos de gentileza y brío, y consiguen transmitir el espíritu de las protagonistas, formando la base poética de la obra. Con sus diferentes timbres y texturas, la formación consigue llegar a una calidad lírica clave, dando a la obra un valor de atmósfera sin el cual sería imposible comprender esta música, con toques de seguidillas y guajiras, que recuerdan al baile y al bullicio.
En resumen, con esta interpretación, la formación muestra la fuerza del ritmo unida a la cadencia y a la expresión armónica de lo popular andaluz. En definitiva, son pura danza.
Como broche de oro, la grabación, de poco más de una hora, culmina con las
Variaciones sobre Temas de Turina. Original para piano a cuatro manos, su compositor la define como "simple divertimento de carácter amable". Fueron compuestas para formar parte de un homenaje–sorpresa para festejar el 90º cumpleaños de su padre, José Luis Turina. Concluyen en una selección de temas hilvanados en la forma clásica de
Tema con Variaciones, pero sin ese rigor clásico, en el que no todo el contenido deriva de un único tema.
En la primera variación,
Soleares, procedente del
Trio con piano Op. 35, el conjunto nos muestra un timbre diferente, más compacto, quizá más maduro y serio, que perdurará durante todas las variaciones. La segunda variación nos recuerda a algo ya escuchado con anterioridad en este álbum: los compases iniciales de
La Oración del Torero Op. 34. Lo mismo sucede con la quinta variación,
Cantares, que nos recuerda a piezas ya escuchadas, alternándose
El Jueves Santo a medianoche, el 2º movimiento de la suite
Sevilla Op. 2 y el
Poema en forma de canciones Op. 19. Podría decirse que la cuarta variación es la más especial, ya que procede del tema final del 2º cuadro de
Navidad Op. 16, y va dedicada precisamente a su padre. Con la última variación volvemos a la danza de nombre
Zapateado, proveniente de la tercera de las
Tres danzas andaluzas Op. 8.
Finalmente, con una coda que recuerda al tema del
Cuarteto con piano inicial, Azahar Ensemble nos muestra en este trabajo su gran versatilidad, complicidad y sensibilidad. Como resultado final: un álbum rico en timbre y homogeneidad, en el que la riqueza expresiva caracteriza una interpretación apasionada a la vez que elegante. Sin duda, un paso más para seguir creciendo en este camino de éxitos.
Enlace a la web de Doce Notas
Azahar Ensemble: por Turina con respeto, cariño y admiración
Por Michael Thallium
(Entrevista publicada en la página web de Michael Thallium, el 3 de julio de 2019)

En febrero de 2019, el Azahar Ensemble presentó en Madrid su CD Turina x Turina del sello alemán Hänssler. Ganadores del 2º premio del público en el 63º Concurso Internacional del ARD de Múnich, tuvimos oportunidad de entrevistarnos con Frederic Sánchez (flauta), Alba Carmona (oboe), Antonio Lagares (trompa), Pepa García (fagot) y Miquel Ramos (clarinete), los integrantes de este quinteto de viento, y la verdad es que transmiten ilusión. Hablando con ellos, escuchando lo que dicen, uno entiende por qué están tan bien conjuntados musicalmente: es una consecuencia del respeto, cariño y admiración personales que sienten unos por otros. Son un grupo vibrante y muy compenetrado que triunfa en Centroeuropa. Alba y Antonio son pareja y padres recientes de una hija, con todo lo que eso conlleva para compaginar los compromisos profesionales y la vida familiar sin perecer en el intento. Comenzamos la conversación preguntando a Frederic, quien posee una potente voz grave que contrasta con el sonido melodioso y delicado del instrumento que toca, la flauta. Enseguida todos intervienen demostrando eso que habíamos dicho antes: respeto, cariño y admiración.
¿Podrías decirnos una cualidad personal de cada uno de tus compañeros y cómo esa cualidad se refleja en su modo de interpretar?
Frederic: ¡Ostras! Muy interesante y complicada esta pregunta. El problema es que decir solo una... De Antonio diría que es camaleónico, tiene muchos registros. Puede ser muy gracioso o ponerse serio o puede estar muy relajado o muy nervioso. Si hay algo que no es, es plano.
Miquel: Antonio es una persona que intenta entender los distintos puntos de vista y, en un momento determinado, nos saca de las profundidades...
Pepa: Sí. Precisamente él está situado en medio del grupo y eso es muy simbólico. Enlaza los otros dos chicos con las dos chicas del grupo.
Miquel: Quizás lo que voy a decir es muy banal...
Antonio se ríe y dice: "Pensé que era yo el que era banal". Los demás ríen también.
Miquel: Bueno, voy a terminar la frase. Es un trompista delicado y se nota en su forma de ser. No pisa a los demás. Me encanta. Cuando pienso en instrumentistas de viento metal, no me viene la imagen de Antonio. A veces va en contra de su propio instrumento para que destaquen los demás. Eso es algo que podríamos decir de todos nosotros por separado también, pero si hay algo que le caracteriza es eso: ejemplo máximo de adaptación. Es una persona que se preocupa por los demás y que ayuda mucho, con mucha sensibilidad.
Frederic: De Alba diría que es inspiración. Cuando ve algo claro, ¡pum!, va a por ello. De Miquel destacaría que es elegante, con lo que eso significa. Es una persona elegante. Sabe aguantar muy bien las formas. Pepa es como un pilar, una persona que tiene las cosas muy claras y lo transmite mucho al grupo.
Pepa: Alba es como la luz, muy luminosa, con una energía muy positiva.
Y tú a ti mismo, Frederic, ¿qué palabra te define?
Frederic: ¡Uf! No sé. No sé destacar una cosa...
Miquel: Pues para empezar diría que Frederic es energía, que se desprende ya de la forma de hablar. Tiene velocidad, virtuosismo. Es muy rápido. En situaciones de calma, incluso se puede poner nervioso, bien porque ya lo ha visto o porque necesita otra dinámica.
Frederic: La verdad es que cada una de estas cualidades que hemos dicho por separado, las podríamos decir de todos también. Y por eso funciona el grupo. Porque podemos encontrar en casi todos las mismas cualidades.
Alba: Sí, nos complementamos.
Miquel: Alba es una persona que me inspira especialmente. Tiene algo de inconformismo, la necesidad de seguir buscando. Y hasta que no está convencida de algo, no para. Y eso es muy bueno, porque te lleva necesariamente a mejorar, a reinventarte y replantearte las cosas.
Y, Miquel, ¿qué dirías de Pepa?
Miquel: ¡Siempre le digo que es la mejor fagotista del mundo! Es a la persona a quien más tarde he conocido y es la que dirige al final todo, la que nos va moviendo un poco a todos con serenidad y consciencia total.
¿Por qué elegisteis el nombre Azahar para el conjunto?
Alba: Teníamos que presentarnos a un concurso. Primero tuvimos la beca de la JONDE. Para obtener la beca, nos pusimos un nombre un poco aleatorio, Quinteto Intuición, pero para presentarnos a ese concurso nos daba un poco de vergüenza utilizar ese nombre. Así que pensamos en otras opciones y, finalmente, Azahar nos sonó bonito. Resultó que era una flor que tenía cinco pétalos siempre. Nos gustó la idea, nos gustó el aroma. Como estábamos en el extranjero, nos sugería algo español. Elegimos ese nombre para el concurso diciendo que si ganábamos algo, nos lo quedábamos. Y así fue.
¿Qué os mantiene unidos desde 2010 hasta ahora?
Antonio: Creer que podemos hacer algo con este proyecto. No era solo hacer una beca, no era solo preparar un concurso y no era solo haberlo ganado. Cada vez tenemos un reto al lado. Siempre hay algo que nos hace creer que esto puede funcionar.
Alba: De repente te encuentras con cinco personas con quienes tienes un diálogo tocando que no consigues en otras partes. No hay ninguno de nosotros que flaquee.
Pepa: No solo es creer, sino sentir que formas parte de algo muy especial y único. Vamos en una misma dirección, lo cual no significa que pensemos siempre igual.
Alba: La clave es la flexibilidad. Somos muy flexibles con el instrumento y sacrificamos su sonido en aras del conjunto.
Respecto a vuestra última grabación, ¿por qué elegisteis a Turina?
[Sonrisas] Antonio: Es que al final, el disco es como un caramelito perfecto. Porque todos formamos parte de la JONDE, porque nos dieron la beca...
Alba: ¿Quién nos dio la beca? ¿Quién fue la persona que habló por nosotros?
Antonio: El director de la JONDE, Jose Luis Turina. El trato que tuvimos a lo largo de nuestra estancia, la confianza y el cariño que nos dio siempre. Cuando le pedimos que escribiera una pieza para nosotros. Ni lo dudó. A la semana ya teníamos el arreglo en el correo. Entonces le propusimos sacar un disco con obras que se salieran de lo habitual. Y él nos dijo que sí. También coincidió que íbamos a la Philarmonie de Berlín y que nos grababa la Deutschland Radio. Turina nos dijo que no quería grabar los clásicos del quinteto. Quería apostar por algo diferente...
Pepa: El CD es cerrar el círculo.
Antonio: En el vídeo de promoción del CD aparece la pintura que refleja parte de la tradición familiar de los Turina. Algo super gracioso: pintor, compositor, pintor, compositor... Y luego otro músico que es Guillermo, el hijo de José Luis. Las variaciones sobre temas de Turina las compuso Jose Luis por el 90º cumpleaños de su padre con temas de su abuelo, donde está el cuaderno de Navidad que Joaquín Turina le dedicó a su hijo, el padre de José Luis. Empiezas a hilar y lo ves claro.
Sevilla, op. 2, es la primera obra de estilo español. Joaquín Turina se fue a estudiar a París. En el estreno de su
Quinteto para cuerda y piano, op. 1, entre el público se encontraban Falla y Albéniz. Albéniz comentó que no tenían que escribir con ese estilo tan parisino o europeo. A raíz de eso, Joaquín Turina compuso
Sevilla, la obra que abre el CD.
Pepa: Jose Luis Turina ha sido clave en nuestra carrera.
Alba: Él ha hecho todos los arreglos sin dudarlo.
Frederic: Y la calidad es extraordinaria. José Luis domina a la perfección la manera de escribir para quinteto de viento.
Alba: De hecho, hace años nos escribió una obra maravillosa que queremos grabar algún día.
Y para terminar, ¿qué queréis conseguir?
Frederic: Reivindicar el quinteto de viento, y ponerlo al nivel de las formaciones tradicionalmente aceptadas como, por ejemplo, el cuarteto de cuerda.
Michael Thallium
Global & Greatness Coach
Enlace a la web de Michael Thallium